El fondista Germán Silva recordó que los maratonistas mexicanos impactaban e intimidaban a nivel mundial en los años 90 y en el plano nacional eran tan grandes los duelos que "se daban hasta con la cubeta".

Germán Silva y Benjamín Paredes se volverán a ver las caras en el Maratón Ciudad de México, el 26 del presente mes, en lo que es llamada "La Revancha", en alusión aquel final del Maratón de Nueva York 1994.

Aquella vez corrieron juntos como líderes y en una "Y" Germán se fue a la derecha y Benjamín a la izquierda, por la ruta correcta, el de Veracruz regresó, aceleró el ritmo, alcanzó al mexiquense, lo rebasó y ganó por primera vez, siendo la segunda al siguiente año.

"Recuerdo a Benjamín como un gran compañero de competencias, no como un rival. Siempre era mentalmente muy motivante el tener un mexicano junto a uno (en la carrera) y sabía que habíamos entrenado juntos y estábamos compitiendo con los mejores del mundo", expresó en entrevista con Notimex.

También recordó que "el que nos vieran como mexicanos, entre haciendo equipo, de alguna manera impactaba e intimidaba, y eso era un tema estratégico, también".

En esas carreras compartían el agua para refrescarse, platicaban, se apoyaban y "era muy motivante correr al lado de compatriotas y creo que es lo que hace falta hoy, que chavos del mismo nivel entrenen juntos, compitan juntos y tengan esa mentalidad de que sí se puede".

Enfatizó que "los mexicanos dominábamos las carreras internacionales y cuando había una buena carrera en México nos dábamos hasta con la cubeta".

Germán y Silva son dos fondistas admirados y queridos, los amantes de las carreras los reconocen fácilmente, los aplauden, les gritan, se toman fotos con ellos y los abrazan.

"Es algo padrísimo porque Benjamín yo nos lo hemos ganado, porque somos personas que tenemos los pies en la tierra y respetamos a todos los fondistas. También estamos dispuestos a dar consejos y tenemos ese espíritu de apoyar a los corredores", dijo el veracruzano al respecto.

Prueba de ese trabajo entre mexicanos fue la medalla de plata ganada por equipo en el Campeonato Mundial de Medio Maratón Oslo 1994, donde Martín Pitayo y Paredes cooperaron para ello, además de que Germán fue subcampeón en lo individual.

Al principio de los años 90 también estaba en la cúspide el coahuilense Andrés Espinosa, quien en 1991 y 1992 fue segundo en el Maratón de Nueva York, el cual por fin conquistó en 1993.