Los altibajos sufridos a lo largo del año dejaron a Esmeraldas de León con un sabor amargo, ya que mientras en el Clausura 2017 quedó marginado de la Liguilla, en el Apertura clasificó pero se quedó en los cuartos de final.

Como ya ha sido costumbre en el cuadro leonés, en los últimos torneos le ha costado mantener un ritmo y un equilibrio para volver al protagonismo que lo llevó a obtener el bicampeonato hace ya algunos torneos.

Mientras estuvo al mando del argentino Javier Torrente, el cuadro mostró solvencia y ambición, pero con el paso de los partidos fue perdiendo gas y llegó incluso a estar de nueva cuenta en los últimos lugares de la tabla general.

La campaña adversa realizada en el certamen de inicio de año dejó mal parado al equipo en sus aspiraciones de poder avanzar a la disputa por el título, pero la directiva esmeralda le dio el espaldarazo al proyecto de Torrente.

Sin embargo, las cosas no caminaron como se esperaba y con el paso de los partidos en el Apertura 2017 todo cambió. La derrota sufrida ante Santos Laguna en la fecha siete le costó el puesto a Torrente.

La “Fiera” cayó en el estadio de León Nou Camp ante el cuadro lagunero 2-1, pero la puntilla final para el entrenador argentino fueron sus declaraciones hacia la afición, de la que dijo que no le interesaba lo que opinaran de él, cuando pedían su salida por esta derrota.

El pampero dejó al grupo con una magra cosecha de siete puntos de 21 posibles, para ocupar el sitio número 14 de la tabla de posiciones, un paquete para el siguiente técnico, que recayó en Rubén “Ratón” Ayala, quien ejerció como interino.

Ayala asumió de esa forma la dirección técnica del equipo, al que dirigió en el partido ante Alebrijes Oaxaca en la Copa MX, con resultado favorable de 1-0.

Posteriormente, la directiva anunció la llegada del uruguayo Gustavo Díaz como su nuevo entrenador, quien se encargaría de regresar al equipo a los primeros planos del futbol mexicano, y no lo hizo nada mal.

El timonel charrúa, mejor conocido como el "Chavo", llegó procedente de la Universidad Católica de Quito, donde dirigió desde principios de 2017, y con los "Panzas verdes" tendría el objetivo de salir del mal momento en el Apertura 2017 de la Liga MX.

Hasta el momento de hacerse cargo del plantel, este marchaba en el puesto número 15 de la tabla general, con siete unidades, pero a tan solo tres puntos de estar en puestos de Liguilla.

Mientras que en la Copa fue líder del Grupo seis, con nueve unidades, por tres de Alebrijes de Oaxaca y cero de Tiburones Rojos del Veracruz.

Con un plantel reforzado y su estilo de juego, Díaz supo imprimirle una nueva dinámica al equipo, al que comenzó a levantar y con el correr de las jornadas subió como la espuma hasta alcanzar los puntos necesarios para meterse a la Liguilla.

Una vez instalado en la siguiente fase y reivindicando su compromiso con la afición, al plantel no le alcanzó para más, toda vez que le tocó enfrentar a Tigres de la UANL en la ronda de cuartos de final y considerado favorito al título. El León quedó fuera.

Sin embargo, ya se habían construido los cimientos en el club para una mejor época bajo el mando de su nuevo estratega, y ahora el equipo regresará por sus fueros para el Clausura 2018, que ya está a la vuelta de la esquina. Es cuestión de esperar.