Aquel marzo de 2017, el snowboarder canadiense Mark McMorris salió a entrenar como de costumbre, tomó su equipo de trabajo y se dirigió a las montañas, pues su sueño era llegar en su mejor nivel a los Juegos Olímpicos de Invierno, un año después.

En las montañas de Whistler, casi a dos horas al norte de Vancouver, McMorris partió junto a su hermano Craig y varios amigos. Salieron con el mismo ímpetu de siempre y con el deseo de corregir los errores que aún sentía tener con el snowboarder.

Sin embargo, el destino tenía preparado algo inesperado para Mark. La nieve le dio una mala jugada. Tras un salto la tabla se atascó y eso provocó un aparatoso choque con un árbol. El resultado fue catastrófico.

De momento sus compañeros no consideraron la gravedad del suceso. Mark yacía estático y un con rictus de dolor. Aunque, casi en silencio, su cuerpo pedía a gritos un pronto auxilio. Se había fracturado costillas, pelvis, brazo izquierdo y un pulmón colapsado.

El escenario vio a Mark en su lecho de muerte. De inmediato su trasladado en helicóptero se hizo eterno. Los reportes médicos sólo daban un milagro. La fortaleza y sus 24 años edad fue más que suficiente.

Con el paso del tiempo y con una serie de cuidados desde médicos hasta familiares, Mark pudo recuperarse. Su objetivo de acudir a los Juegos Olímpicos de Invierno en PyeongChang fue otra de las motivaciones para su rápida recuperación.

Mark sabía que su destino ya estaba escrito. Su máximo anhelo era convertirse en medallista olímpico y lo consiguió. Fue un bronce que lo llevó a la gloria y con esa presea vio cumplido el máximo anhelo de un competidor.

Apenas la víspera, en la prueba de Snowboard de PyeongChang 2018 tuvo una reñida competencia con dos grandes rivales. El estadunidense Gerard Redmond y su compatriota Max Parrot, quienes se quedaron con el oro y la plata, respectivamente.

Marck terminó de tercero, ya había conseguido su meta, había vencido al destino, aunque aquel marzo de 2017 también tuvo una dura pelea con la muerte y salió avante. De aquellas historias que hacer verdaderos héroes olímpicos.