Feliz de haber traído a México los títulos mundiales de peso completo de la AMB, OMB y FIB, el boxeador mexicano Andy Ruiz vivió un día atípico, su primero como campeón del mundo en México, pero lo disfrutó.

Por la mañana visitó, en Palacio Nacional, al presidente Andrés Manuel López Obrador, con quien platicó algunos minutos, y más tarde ofreció una rueda de prensa al sur de la ciudad, ante decenas de medios de comunicación, seguramente la conferencia más concurrida de su carrera.

Fue recibido con música de banda, caminó por una alfombra roja y tras algunos minutos en los que se reconoció su trayectoria, tomó el micrófono para hablar de su logro, de su vida, de sus sueños, y lo hizo sin timidez, consciente de que es el hombre del momento en el deporte de los puños.

Antes de cualquier cosa agradeció a Dios y a su equipo de trabajo, del cual su papá Andrés forma parte, y también "al Manny y al Beltrán que siempre me han apoyado”, en referencia a su entrenador, Manny Robles, y al promotor Fernando Beltrán.

Con total honestidad respondió cada pregunta. Recordó que sufrió bullying por ser “gordito”, aunque con trabajo y entrega demostró que todo es posible.

“No era fácil (destronar a Anthony Joshua), todos me decían que no iba a ganar, pero la neta le dije a Diosito que me ayudara y me ayudó”.

Seguidor de la música de los Tigres del Norte, dijo que en algún momento de la vida perdió todo e incluso pensó en el retiro, pero los deseos de hacer algo y callar bocas lo hicieron recapacitar.

“En un momento perdí todo por los malos pasos que di, pero le puse más ganas y cambió todo; no quería vivir en las calles, tenía que ponerme las pilas y lograr mis sueños en el boxeo, deporte que incluso me salvó la vida.

“Estaba con los amigos haciendo cosas malas, no quiero decir las malas cosas que hacía, pero mi papá siempre me buscaba en las casas de mis amigos (para llevarlo a entrenar); él me ayudó mucho, el boxeo me ayudó mucho para no estar en las calles y andar en malos pasos, gracias al boxeo y a mi papá, todo salió bien”, recordó Andy.

Luego de aseverar que su triunfo del 1 de junio fue como si le hubiera ganado a Mike Tyson, recordó el momento vivido en la mañana con el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ante quien se presentó nervioso, pero luego habló con él como si fuera un tío.

“Estaba nervioso con el presidente, (pero) bien orgulloso de estar ahí con él, es alguien bien amable, como un tío con el que puedes hablar, como bien sencillo, pero bien a todo dar”, consideró el boxeador.

En espera de no despertar del sueño que vive y de incluso unificar con el campeón del CMB, Deontay Wilder, sabe que antes está la revancha con Anthony Joshua para noviembre o diciembre, por la cual se dice pedirán unos 50 millones de dólares, pero él quiere cobrar lo más que pueda.

“Queremos agarrar todo lo posible”, dijo Ruiz, lo que causó la risa de los presentes, secundado por su padre, quien espera cobrar esa cantidad para beneficio de ellos y del país, “queremos ayudar a los mexicanos, hacer algo en el país".

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