Un sutil, pero determinante, toque en el alerón delantero de su monoplaza en la primera vuelta en el GP de Malasia marcó la carrera 200 de Fernando Alonso.

El asturiano tuvo que abandonar y, tras la carrera, la pregunta es si Ferrari debió reparar el alerón dañado, algo que no hizo.

De entrar al taller habría salido último

Al terminar la primera vuelta, la Scuderia decidió no pasar por boxes para cambiarlo, ya que perderían demasiado tiempo, arriesgando y pensando que no descolgaría del todo, pese a que el alerón del asturiano tocaba en ocasiones el asfalto.

Algo que resultó fatal para los intereses del asturiano, ya que tuvo que abandonar finalmente el segundo GP del año por culpa del alerón.

Pese a ello, Alonso defiende la decisión del equipo. "De entrar al taller habría salido último".

Según el asturiano, "el daño no parecía tan grande, sabíamos que pondríamos neumáticos en la cuarta vuelta de seco, así que tomamos un riesgo y salió mal".