El clavadista juvenil Rodrigo Romero en busca de cumplir el sueño de ser un digno representante de México, alienta a los jóvenes a practicar un deporte que disfruten para canalizar positivamente su energía.

“Todos los jóvenes tienen que practicar algo que les guste, decidan un deporte que lo sientan en el corazón y siempre lo hagan con gusto, es una muy buena manera de canalizar la energía”, señaló en entrevista con Notimex.

A los tres años de edad comenzó a practicar deporte, probó en el futbol, karate y natación, siendo en esta última en la que descubrió su gusto por el agua, para, posteriormente, darse cuenta que el riesgo de los clavados lo llenaba.

“Estuve en otros deportes, pero no me llamaban tanto, el agua sí. La adrenalina que se siente a la hora que te paras y te tiras, ese vacío que se siente en la panza cuando vas cayendo, eso fue la determinante”, detalló.

“Después de la clase de natación, me la pasaba jugando en la fosa de clavados, por diversión, después empecé a hacer cosas más arriesgadas y un entrenador del mismo club les dijo a mis papás que me podía lastimar haciendo esto, entonces me contactaron con un entrenador en el Comité Olímpico Mexicano y me hicieron una prueba y me quede”, agregó.

Con 17 años de edad, el clavadista ya consiguió la medalla de plata en trampolín de 3 metros, que obtuvo en la Olimpiada Nacional disputada en Quintana Roo, pero el deporte no es su único plan de vida, quiere estudiar medicina.

“Me ha llamado la carrera de cirujano maxilofacial, en la familia de mamá siempre ha habido médicos, enfermeras y he visto la forma en que manipulan las heridas y siempre me ha llamado la atención, manipular los instrumentos”, apuntó.

Rodrigo Romero participará en el Mundial Juvenil de Clavados a celebrarse en Kiev, Ucrania del 20 al 29 de julio, donde aspira obtener el pase para los Juegos Olímpicos de la Juventud, que se celebrarán en octubre en Argentina.