Un emocionado estadunidense Bob Seagren recordó aquel momento en que ganó la medalla de oro en salto con garrocha en los Juegos Olímpicos México 1968 y analizó que la tecnología en la pértiga y la técnica en salto revolucionó esta prueba.

Seagren, quien aquella vez impuso récord olímpico y mundial con un salto de 5.40 metros asistió este domingo como invitado al Quinto Encuentro Internacional Urbano de Salto con Garrocha, mismo que tuvo de sede el Monumento a la Revolución, en la capital mexicana.

“Es la primera veraz que vuelvo a México desde que fui campeón en 1968. Estoy muy emocionado y no puedo creer que ya hayan pasado 50 años. Me siento muy bien estar aquí, un gran honor estar en este evento. Veo una Ciudad de México con muchos cambios, con más gente, tumultos”, expresó.

Esta vez seguramente se va quedar con las ganas de volver a pisar el Estadio México 68, donde triunfo, porque su visita no estaba resuelta y su regreso a su país está programado este lunes.

Le informaron que este majestuoso escenario está en proceso de remodelación, está en trabajos para que dé esa imagen de cómo fue en 1968 y cuando venga en octubre le va a dar mucho gusto.

Seagren, quien conquistó la medalla de oro con un salto de cinco metros y 40 centímetros, analizó que desde aquel triunfo a la fecha hay un marcado cambio en la tecnología, en las garrochas, las cuales son mucho mejor de cómo eran hace 50 años.

“Los cambios principales están en la técnica, porque ahora es más eficientes. Hay mejoras físicas y técnicas, y ahora como que es más inspirador ver a las mujeres compitiendo”, destacó.

Compartió que recuerda aquella fecha de la coronación México 1968 con mucha emoción. “Fue de casi ocho horas. Fue un día largo. Hubo tres competidores que estaban logrados saltos de esa altura y fui un afortunado al ganar. Fue un salto bien calculado, como lo hicieron los demás participantes, y tuve suerte de lograrlo”.

Con la pista a un lado y ante plena competencia, mencionó entre risas que su mente le dice que agarre la garrocha, “pero mi cuerpo dice que no”.

Calificó al ruso Sergei Buba como “el más impresionante” en la historia posterior a su triunfo y sabe qué hay una generación nueva que se presentó en los Juegos Olímpicos Río 2016 y será también en Tokio 2020.