Con los aviones de las Fuerzas Armadas de México por los aires antes del silbatazo inicial para el choque entre Pumas de la UNAM y Lobos BUAP, la afición tomó el estadio Olímpico Universitario para continuar con los festejos patrios.

Si bien no hubo lleno en la cueva de los Pumas, sí fue una entrada aceptable, pese a tratarse de un domingo distinto en el qué, tal vez, otros hubieran preferido seguir durmiendo tras la desvelada en la víspera.

Se apreciaron aviones, en su mayoría agrupados de seis en seis, para cumplir con el tradicional desfile militar, mientras que las gradas de CU poco a poco se ocupaban para observar el partido de la jornada nueve del Torneo Apertura 2018 de la Liga MX.

A los fieles seguidores auriazules poco les importó las escasas horas de sueño, posiblemente antes del juego, un consomé pudo ayudar, más las cervezas que puedan ingerirse durante el choque, aunado a que el sol no está en plenitud como en otras ocasiones al mediodía en el recinto auriazul.

Además de la afición, algunos trabajadores cumplieron con los ya conocidos puestos alrededor del estadio, pues ya pocos se pueden dar el lujo de descansar, incluso los revendedores estuvieron presentes, aunque para nada se esperaban las ganancias de otros domingos.

Ahora se desea que el sacrificio de dormir poco sea retribuido con un triunfo de Pumas de la UNAM que no gana de local en Liga MX desde el pasado 29 de julio en aquel duelo atractivo frente a Necaxa.

Pero en frente estará Lobos, urgido por triunfar, más que por la clasificación, por el hecho de ser último en la tabla de cocientes que define el descenso.

Será un choque especial del técnico Juan Francisco Palencia, ex Pumas, ahora con la responsabilidad de los licántropos.