COVID-19 y la nueva normalidad en el golf profesional

Atrás quedaron ciertas comodidades para los profesionales del golf, porque en la nueva normalidad por la pandemia de COVID-19, ahora tienen que cargar su propia bolsa, llevar instalado el micrófono ...

Atrás quedaron ciertas comodidades para los profesionales del golf, porque en la nueva normalidad por la pandemia de COVID-19, ahora tienen que cargar su propia bolsa, llevar instalado el micrófono para la televisión y sin escuchar el alarido del público.

Ya se sabía que eso iba a pasar cuando se dieron a conocer las nuevas reglas en la realización de Driving Relief, el duelo entre la pareja formada por Rory McIlroy y Dustin Johnson contra Rickie Fowler y Matthew Wolf, para dotar de fondos a dos instituciones de personal médico que luchan contra esta enfermedad.

Pero hoy se hizo patente durante la transmisión por televisión en la que los cuatro tuvieron que cargar su bolsa ante la ausencia de los caddies.

Dicha persona da y recibe el palo adecuado al jugador para cada golpe, le limpia el cabezal, también pasa la toalla a la pelota, le da agua u otra bebida especial, fruta o alguna golosina, pero lo más importante es que le brinda serenidad, confianza y consejos sobre dónde debe enviar la esférica de acuerdo a las condiciones del campo, superficie o viento.

Hoy nada hubo de eso y sobre el campo del Seminole Golf Club en Juno Beach, Florida, los cuatro caminaron con su bolsa colgada a la espalda, como en aquellos años de juveniles.

La cadena de televisión que transmitió el torneo ya no instaló las torres en la zona de emboque, donde colocaba una cámara, ni utilizó los kilómetros y kilómetros de cableado para instalar también micrófono.

Ahora, los cuatro jugadores llevaron consigo el micrófono abierto instalado en su vestimenta y siempre los acompañó un camarógrafo para la señal, además hubo las tomas aéreas.

El juez fue el único que pudo agarrar la asta de la bandera y quitarla, porque ninguno de los jugadores fue autorizado para ello, con la finalidad de evitar contagios de esta enfermedad respiratoria.

Un factor más, fue que no hubo celebración entre ellos por cada gran jugada, porque la recomendación fue mantener la sana distancia.

Lo que más extrañaron los jugadores fue la presencia del público, porque no se escuchó el alarido, aplausos ni gritos de “buen tiro”, luego que el campo lució vacío, nada parecido antes de la llegada del COVID-19, cuando eran acompañados por una multitud.

Esta vida de los golfistas fue un ensayo para la reapertura de la temporada 2019-2020 del PGA Tour, con el torneo Charles Schwab Callenge, programado del 11 al 14 de junio sobre el campo del Colonial Country Club, de Forth Worth, Texas.

Todo puede seguir igual para esa fecha o cambiar en algo, como la presencia de los caddies, pero de que será sin público, eso es casi una seguridad.