Paola Moran y sus 400 metros planos en Lima 2019

Por Lorenzo Rodríguez Blancas. Enviado

Por Lorenzo Rodríguez Blancas. Enviado

Paola Moran a escena, sonríe mientras la televisión la toma y en las gradas del estadio la emblemática Ana Guevara, ahora ministra del deporte de su país, parece retroceder el tiempo.

En Winnipeg 99, la sonorense comenzó su historia que culminó en Río 2007. Dejó su legado. Ahora toca el turno a la jalisciense Paola Moran, quien toma la prueba de los 400 metros planos como un estandarte a pesar de saber que es una disciplina de tradición para México.

Son escasos segundos en los cuales Paola debe concentrarse y no pensar en otra cosa más que en la distancia. Momentos antes José Carlos Villarreal, mejor conocido como el “Speedy”, ganó oro y eso parece motivar a la jalisciense.

Respira profundo y el tiempo se detiene. Un estruendo hace que su corazón palpite más allá de lo normal, como para soportar la exigencia en la pista y desde luego el ritmo de las rivales. La jamaiquina Shericka Jackson, la cubana Roxana Gómez y la estadounidense Courtney Okolo entre las aspirantes el podio.

Todas salen como endemoniadas y Paola se rezaga. Al frente una fila de cinco corredoras devora cada tramo de pista del estadio Villa Deportiva Nacional en busca de la meta, ella se rezaga y parece que se queda.

Jackson toma la iniciativa, seguida muy de cerca de Okolo y un poco atrás, Paola. En los últimos 100 metros, saca fuerzas de lo más profundo que hace estallar sus piernas y a punto de reventar los pulmones.

El movimiento de manos al vaivén del cuerpo, al tiempo que Ana Guevara se entusiasma y la retrospectiva en su memoria. Paola Moran parece que se queda.

Sin embargo, en la antesala de los 100 metros ha preparado la remontada. Se queda la jamaiquina Sada Amelia Williams, la cubana Roxana Gómez, ha comenzado a sembrar a las rivales.

Paola viene de atrás y pega un cierre inexplicable. Okolo se queda y sólo ve como la mexicana pasa en sus narices a un ritmo vertiginoso, aunque eso no alcanza para pasar a Jackson, quien entra de primero.

Luego la mexicana y un poco atrás la estadounidense Okolo. Paola mira el tablero electrónico y toma sus rodillas. 51.02 segundos es su marca para estar en el podio. Lo hizo y con un cierre espectacular. Se felicitan por el esfuerzo.

Paola se desvanece y queda tendida en el suelo marcada por el esfuerzo. Es llevada a enfermería. No pasa nada, sólo son los estragos de los 51.02 segundos. Sube al podio y la medalla de plata se la entrega su compatriota Ana Gabriela Guevara.

“Estoy contenta y orgullosa de representar a México”, dice la corredora que apenas en julio pasado en la Universiada Mundial Nápoles 2019 también subió al podio.

Manifiesta que es agradable representar a México en una prueba de velocidad en que se ha comenzado destacar a nivel internacional, “en donde los mexicanos venimos con todo”.

Asienta que vino a buscar la medalla y lo logró. En una prueba que ha inmortalizó Ana Gabriela Guevara para México y que felicitó por haber corrido.

“Es una gran inspiración. Es una inspiración de lo que ella logró como mexicana y que se puede repetir”, se atreve de decir.

Paola Moran ha comenzado su historia panamericana en Lima 2019 como Ana Gabriela Guevara lo hizo en Winnipeg 99. Hace cuatro años en Toronto 2015 fue parte del relevo, ahora es medallista individual.