Nataly Michel sin la estocada perfecta

Por Lorenzo Rodríguez Blancas. Enviado

Por Lorenzo Rodríguez Blancas. Enviado

Cuando Nataly Michel llegó a la escena, no tuvo más que mirar su pool. Observó a cada una de sus rivales. Suspiró con vehemencia y se puso la chaquetilla. Estaba dispuesta a todo para llegar a la final de la modalidad de florete de los Juegos Panamericanos Lima 2019.

El entrenador José Rascón la tomó del brazo y la encaminó a la pista. De manera pausada marcó cada uno de sus pasos como quien tiene la delicadeza para subir el último escalón a la victoria. Nataly sabía que de fallar sería una catástrofe y no habría forma de recomponer.

En la ronda preliminar del Grupo A venció 5-3 a la peruana Kusi Rosales, luego cayó ante la estadounidense Lee Kiefer por 1-5, lo que la puso nerviosa. Se repuso y superó 5-2 a la cubana Cristina Moreno, fue un alivio para mantener la continuidad y dio cuenta de la colombiana Tatiana Prieto por 5-1 y así fue sembrando rivales.

Su destreza con el florete la puso de humor para aspirar a más. Michel recuperó la confianza y se reconfortó en Rascón. El camino a la zona de medallas ya estaba en su mente y con el triunfo de 5-1 ante la brasileña Gabriela Paczko, simplemente llegó a la luna.

Ya en los cuartos de final. Michel salió segura. Ana Beatriz Di Rienzo, de origen brasileño, se interponía en su camino. De inmediato sacó certeros toques al cuerpo de la mexicana, quien no esperaba esa reacción bravía y se sintió acorralada.

Rascón trató de tranquilizarla porque la veía indecisa y eso podía ser peligroso. Di Rienzo se había percatado de la debilidad mental y lo aprovechó. Poco a poco siguió con ese toque maestro con la diestra y sin temor a equivocarse, una y otra vez sobre su rival.

El florete brasileño era más rápido que el mexicano, la ventaja era cada vez más amplia y Michel no sabía cómo encontrar ese momento de comenzar a tocar. Pero vino la reacción. De una desventaja de 3-11, fue en ascenso hasta llegar a 8-13, 11-14 y ahí fue cuando inició la batalla.

Michel se transformó y cada estocada fue directo a la humanidad de Di Rienzo, quien no sabía cómo parar el ataque. 12-14, aún se podía, aunque el reloj se volvió otro enemigo. Siguió con ese afán de llegar a vencer a la aguerrida competidora.

Con nueve segundos en la pizarra, Michel estaba a un toque de la gloría y no debía fallar. Rascón se metió con el árbitro por una mala decisión. “No es posible, es punto para nosotros”, recriminó.

La brasileña sacó el asalto 15-13 y se marchó a la zona de medallas. Michel se quitó la careta y su enfado se hizo evidente en su mirada. Su rostro mojado por el esfuerzo y sus manos temblorosas.

“Empecé un poco mal, perdiendo 9-1, la alcancé y con el tiempo encima”, dice a punto de llanto por la impotencia de que pudo haber hecho más.

“No me quedo satisfecha porque empecé mal. Estaba temblando mucho la mano y cuando cambié el florete, comencé a sentirme mejor, pero al final no saqué el combate”, agrega. Sus pulsaciones elevadas porque aún no asimila cómo perdió.

Nataly estaba molesta por su accionar de este lunes y admitió que perdió porque se desesperó en su afán por emparejar el combate. No dio la estocada final.