Opaca Alemania el "Futbol total" y se corona en 1974

La innovación en varios campos acompañó el desarrollo de la Copa del Mundo Alemania 1974, que llegó a su esplendor con la coronación del anfitrión República Federal al superar a la naciente "Naranja mecánica", la representación de Holanda.

Fue una exhibición de la grandeza de la Alemania Federal en lo deportivo para limpiar en algo el estigma belicoso con el detonante de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) con su líder Adolf Hitler.

Con el final de la conflagración quedó dividida Alemania entre la Federal y la Democrática, ésta del bloque socialista. El éxito diplomático deportivo fue la participación de las selecciones de ambas naciones en el torneo que se realizó del 13 de junio al 7 de julio.

En el 35 congreso de la FIFA, celebrado el 6 de julio de 1966 en Londres, Inglaterra, obtuvo Alemania Federal la organización de la competición.

Arduos trabajos se desarrollaron para el mejor lucimiento de los estadios en Berlín, Frankfurt, Gelsenkirchen, Dusseldorf, Munich, Hamburgo, Dortmund, Stuttgart y Hanover.

El 13 de junio de ese año se inauguró la competición con el partido entre el campeón defensor Brasil y Yugoslavia, mismo que terminó 0-0 en el Waldstadion de Frankfurt.

Un espectacular conjunto teutón lideró el "Kaiser" (emperador alemán) Franz Beckenbauer, escuadra que tuvo un alentador inicio por las victorias 1-0 a Chile y 3-0 a Australia, pero el cierre de la primera ronda cimbró al equipo por la derrota 0-1 ante su "hermana" República Democrática Alemana.

Esta derrota pegó en lo más hondo de los anfitriones, incluso hubo una "revolución" en el vestidor y los coequiperos pidieron al capitán Beckenbauer hablar con el entrenador Helmut Schoen para realizar cambios en la alineación y en el sistema de juego.

Todo fue mejor en la segunda ronda para Alemania Federal, que con paso perfecto tras victorias ante Yugoslavia, Suecia y Polonia clasificó a la final, donde frenó a la "Naranja mecánica" de Johan Cruyff y remontó un gol de Johan Neeskens para coronarse ante su afición en el estadio Olímpico de Munich.