"La ridícula idea de no volver a verte" reinventa a Rosa Montero

La pérdida del miedo a la muerte, a lo inesperado o al simple paso del tiempo y, en consecuencia, la serenidad y plenitud para vivir el presente, disfrutar de sí y de su relación con los demás, son parte del intenso aprendizaje que dejó a Rosa Montero su libro "La ridícula idea de no volver a verte", en el que hace frente al dolor, a partir del encuentro con Marie Curie.

En entrevista, la autora de novelas como "Crónica del desamor" habló a Notimex de este libro que no es novela ni ensayo, sino un relato que le ha salido del corazón, a partir de que leyó el diario que la dos veces Premio Nobel Marie Curie escribió para abordar el duelo por la muerte de su esposo Pedro Curie.

En ese momento, cayó en la cuenta de que lo que sabía de la descubridora del Radio era una convención y que allí había una gran historia que contar.

Las novelas son como sueños que sueñas con los ojos abiertos y hay que dejarlos que fluyan con la inmediatez y autonomía que tienen cuando pueblan tu cabeza, explicó Montero, quien se identificó en el dolor de Curie y aprovechó no para hacer el prólogo que le pedían, sino un libro en el que depositó el cúmulo de reflexiones que traía en torno a la propia existencia.

Un poco el momento personal y otro poco la edad por la que atraviesa, la condujeron a preguntarse sobre el sentido del dolor y de pronto, de golpe, encontró que el relato y el personaje de Curie podían servirle para proyectar sobre ella esas reflexiones que son comunes en determinado momento en la vida de todos.

Esa inquietud de cómo podemos ser más libres, vivir más plenamente y acostumbrarnos a la muerte de los otros y a la idea de la de uno mismo.

"Pensé que me podía ayuda a ejemplificar, ella había vivido todo de manera exuberante, grandiosa, y hacerlo a partir de su historia permitía que mi reflexión fuera narrativa y pudiera aprender más", confesó Montero, quien siempre ha asegurado que escribe para aprender no para enseñar nada a nadie.

Después de todo, comentó, escribir siempre ha sido su forma de estar en el mundo y lo hace pensando en entender un poco más el sentido de la existencia y la condición humana.

Mirar hacia nosotros mismos y dar un poco de luz a las tinieblas, y dotar de sentido al dolor que ésta conlleva, pues, según ella, en esta vida sólo estamos seguros de dos cosas: "de que vamos a morir y de que mientras tanto cargamos con cierta dosis de dolor".

Por eso, expuso, hay que aprender a hacer algo con el dolor para que no nos destruya, llegar a cierto acuerdo para aprender a vivir en plenitud, más feliz y serenamente.

Y es que para Montero, quien siempre ha dicho que leer nos salva del horror del mundo y nos libera del dolor, al final nunca encuentras sentido a éste, porque nunca se calma, pero al paso del tiempo te das cuenta de la fuerza de la vida.

Descubres que ésta tiene cosas maravillosas y que tus células te empeñan a seguir viviendo, por eso "debemos tener confianza en la fuerza de la vida".

Sin embargo, aclaró la afamada periodista, el libro no sólo es sobre el duelo, visto a partir de la pérdida del otro, sino también de la propia, porque puedes sentirte muerto por muchas razones, porque te sientes en una vida que es una pesadilla, por causa de alguna enfermedad, son muchas las posibilidades de crearse un infierno en la vida.

"Yo, a medida que he ido envejeciendo, me he dado cuenta de la fuerza de la vida, de la capacidad que tenemos los humanos para sobrevivir y reinventarnos, somos una especie tan adaptativa y hemos alcanzado tal fuerza que incluso nos estamos acabando el planeta", ironizó la autora de "El amor de mi vida".

Eso es lo que hay que rescatar, "nuestra gran capacidad de ponernos de pie después de haber estado de rodillas, la cual es increíble", añadió Montero, quien sostuvo que el material no busca ser un manual de autoayuda, un testimonial y menos un libro autobiográfico.

Señaló que aunque tiene un acercamiento (biográfico) ha mantenido un tono razonablemente púdico. "Es el tono que quería alcanzar, esa es mi manera de ver el mundo y de escribir, porque la intimidad se queda en lo más profundo del silencio", dijo.

La otra vertiente del material, abundó, es la que se refiere a esa tremenda lucha de una mujer como Marie Curie y lo que revela, que en la vida "nos marca todo, aunque no sepamos si para bien o para mal.

"No controlamos lo que nos sucede, somos sujetos del azar, pero sí depende de nosotros cómo respondemos a eso, aunque siempre sea un abanico pequeño de elección en el que nos jugamos nuestra vida y nuestro futuro".

Marie había luchado contra un sexismo brutal, no podía ni estudiar en la Universidad, evidentemente la labor para derrumbar barreras del sexismo es algo de lo que nos aprovechamos hombres y mujeres de todas las épocas.

"Liberarnos del sexismo nos libera a todos, hombres y mujeres, esa lucha es una parte del libro, pero más allá de ello está el ejemplo de que la voluntad mueve montañas, consigue todo y eso es válido universalmente para hombres y mujeres", aseveró.

Cierto es que queda bastante para acabar ese sexismo pero teniendo en cuenta de dónde venimos, no hay que perder la esperanza, para nada; en cuatro generaciones han cambiado cosas que en otro momento han tomado siglos, refirió.

La velocidad de evolución, concluyó, ha sido vertiginosa pero no hay que parar, aunque, claro, estamos hablando de Occidente porque la mayoría de las mujeres aún viven en condiciones deprimentes e infernales.