Queda Berlusconi fuera del Parlamento tras casi 20 años en escena

A casi 20 años de haberse lanzado a la política, el exprimer ministro italiano, Silvio Berlusconi, quedó hoy fuera del Parlamento, sin inmunidad y acosado por varios procesos judiciales tras ser condenado en vía definitiva e irrevocable por fraude fiscal.

Aunque Berlusconi dijo que no se retirará de la escena pública, su expulsión parlamentaria marca un punto de no retorno en su larga aventura política, iniciada en enero de 1994, cuando por televisión anunció su intención de competir en las elecciones generales, que ganó avasalladoramente.

Para los expertos su arribo al gobierno y longevidad política no pueden ser comprendidos sin considerar su enorme poder financiero y mediático que comenzó a construir desde los 60, cuando arrancó prácticamente de la nada su carrera empresarial (en el sector de la construcción).

Según el historiador Giuseppe Fiori, autor de "Il venditore", una de las más completas biografías de Berlusconi, las principales etapas del ascenso empresarial del ahora ex senador fueron dos.

La primera inició en los 60, atravesó los años de oro de la proscrita logia masónica Propaganda Dos (de la que fue miembro activo), durante la que consolidó su imperio empresarial gracias a apoyos sospechosos y ríos de dinero de origen desconocido.

La segunda etapa arrancó en 1983, cuando el socialista Bettino Craxi arribó al gobierno italiano y le dio el apoyo político necesario que le permitió fundar la televisión comercial a escala nacional gracias a varias normativas hechas a su medida.

Ese periodo finalizó abruptamente en 1992, con el estallido del escándalo de corrupción denominado "Tangentopoli"y la sucesiva operación judicial "Manos Limpias", que decapitó a las clases política y empresarial de la época.

Sus principales "padrinos", entre ellos Craxi (que huyó al extranjero) cayeron en desgracia, mientras sus empresas atravesaban grandes dificultades financieras y terminaron también en la mira de los jueces de la operación "Manos Limpias".

En lo que fue interpretado como una medida desesperada, Berlusconi decidió lanzarse a la política y transformó la que quizás era la crisis más importante de su carrera empresarial en su mayor triunfo: la conquista del gobierno.

Para lograr su objetivo, construyó un partido personalizado, Forza Italia, que tomó por nombre el eslogan tradicionalmente usado por los aficionados del futbol para alentar a la selección nacional.

Se trató de un movimiento de naturaleza completamente nueva, basado en el modelo de gestión empresarial y en las técnicas del marketing y en el que el carisma del líder, su poder económico y mediático y sus dotes de comunicador fueron el elemento central de cohesión.

El nuevo partido contó desde el inicio con una presencia mediática dominante, debido a que su fundador detentaba la propiedad de tres canales televisivos en concesión pública, que transmitían una programación en sintonía con los estilos de vida y los gustos (que contribuyó a forjar) del gran público.

Para el historiador Antonio Gibelli, la rapidez con la que fue construido el nuevo movimiento y su capacidad para imponerse inmediatamente en el mercado político fueron el fruto de la transposición a la política de medios perfectamente verificados en el campo comercial y a un apoyo económico-empresarial usado como armadura.

Sin embargo, el primer gobierno de Berlusconi duró solamente 8 meses y terminó en diciembre de 1994 con el rompimiento de la alianza de Forza Italia con la Liga del Norte.

Berlusconi pasó 7 años en la oposición, un periodo en el que saneó las finanzas de sus empresas y reconstruyó alianzas con formaciones de derecha, como la postfascista Alianza Nacional y la propia Liga del Norte, antes de que en 2001 volviera ganar las elecciones y encabezara el único gobierno que ha concluido una legislatura completa.

Tras ser derrotado por escaso margen por el centroizquierdista Romano Prodi en las elecciones de 2006, en 2008 retornó al poder con la más amplia mayoría parlamentaria conquistada hasta ahora por un Ejecutivo italiano.

En 2009, inició lo que es considerado como su lenta e inexorable decadencia, pues ese año la prensa crítica reveló al público aspectos relativos a su vida privada, en particular su costumbre de reclutar a jóvenes para mantener relaciones sexuales a cambio de dinero o favores.

Para el periodista y escritor Giovanni Valentini, el desgaste del modelo del berlusconismo fue resultado del incumplimiento de las promesas iniciales (como la expectativa de modernización), de la degradación moral y de la corrupción, además de que coincidió con la peor crisis económica global desde la Segunda Guerra Mundial.

En diciembre de 2011 Italia quedó en el epicentro de esa crisis, que ya antes había golpeado a Grecia y España, pero con la diferencia de que los mercados financieros identificaron la presencia de Berlusconi en el gobierno como un factor de debilidad e inestabilidad y le impusieron la renuncia.