Analizan expertos las posibilidades artísticas del ruido

Con la finalidad de discutir la manipulación del ruido de la ciudad para que sea capaz de adquirir un significado que reconfigure el sentido del humano en la tierra, se lleva a cabo el seminario "La ciudad resonancia: los sonidos urbanos".

El taller que se realiza en las instalaciones del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información Musical (Cenidim), del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), también celebra el centenario del manifiesto "El arte de los ruidos", de Luigi Russolo.

De acuerdo con el INBA, el pensador italiano abrió una puerta a la interpretación auditiva, teoría que causó conmoción en la sociedad de su tiempo porque decía, entre otras cosas, que el ruido era una colección de sonidos.

Gabriel Pareyón, coordinador general del seminario, explicó que la teoría de Russolo apareció en una era en que habría la revolución más extraordinaria en la historia de la música, con el estreno de una obra de Igor Stravinsky, "La consagración de la primavera", y La Primera Guerra Mundial.

"El ruido es la medida de nuestra ignorancia, solía decir Russolo, por eso desde hace más de un siglo ya ha habido teóricos y compositores que creyeron en la posibilidad de crear música a partir de los ruidos", dijo.

En el primer día de actividades, Ana Lidia M. Domínguez impartió la conferencia "La sociedad de las ciudades: apuntes antropológicos para la composición musical", un tema extraño, abstracto y poco analizado en el campo de la antropología.

En la charla, la doctora en Ciencias Antropológicas reconoció que este tema no es nuevo ya que el ruido hecho por ciudades ya aparece en temas anteriores como la novela "Rojo y negro", del francés Stendhal, donde el autor emplea el sonido que producen las máquinas.

Posteriormente, el compositor Manuel Rocha impartió la ponencia "La ciudad como instrumento musical", en la que habló de sus propias experiencias para crear este tipo de arte, el cual le ha valido el reconocimiento internacional.

Para Rocha, los artistas pueden utilizar sus propios conceptos como modelos para componer música instrumental o electroacústica, "el paisaje sonoro, al ser grabado, puede convertirse en una obra capaz de contener cualidades que existen en la música".

El autor de "Atl" (1990), "Frost clear" (1991), "Casi nada" (2012) y "La rama del tamarindo" (2013) sostuvo que el paisaje sonoro es un término que ya se empleaba desde los tiempos del poeta alemán Goethe.

"En la actualidad se deben buscar nuevas maneras de estructurar la música, yo quiero que la gente trate de conectarse a su entorno, porque el arte sonoro es el dominio entre la música y las artes visuales, entre la poesía sonora y la literatura", aseguró Rocha.

Cabe señalar que la continuación de la conferencia "La sociedad de las ciudades: apuntes antropológicos para la composición musical" impartida por la doctora Domínguez, donde presentará los principios del ritmo-análisis propuesta por Henry Lefebvre, será mañana.