Fue ENAH consuelo intelectual para exiliados en los años 40

El antropólogo español Claudio Esteva-Fabregat y el arqueólogo guatemalteco Carlos Navarrete se reunieron en la Escuela Nacional de Arqueología e Historia (ENAH), para compartir la importancia de esta institución en su formación como científicos sociales y para la cultura mexicana.

A 75 años de su fundación, la ENAH es la cuna de escuelas de Antropología de Latinoamérica, la cual reunió a exiliados de Europa y Centroamérica de los años 40, quienes encontraron en ella un consuelo intelectual, señaló el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), mediante un comunicado.

El antropólogo español Claudio Esteva-Fabregat, quien forma parte de las primeras generaciones de egresados, apuntó que la fundación del instituto en 1938 fue estratégica para el momento en que México creaba su propia revolución industrial y había que proporcionar al país una conciencia nacional.

"La ENAH construyó la conciencia contemporánea de la sociedad mexicana" por lo que su creación constituyó un acierto, afirmó.

Esteva-Fabregat, quien es llamado por los madrileños "el mexicanito" , llegó al país a los 20 años como exiliado de la guerra civil española y recordó que en ese momento muchos de los estudiantes que ingresaron en la escuela contaban con experiencia revolucionaria.

"Éramos jóvenes en busca de un espacio que nos reuniera con gente que había vivido experiencias similares, ese lugar lo encontramos en la ENAH, que en aquel momento recuperó en América, los restos de la Europa democrática", refirió.

Por otro lado, consideró, que una vez que el INAH creó la ENAH en 1942, tuvo un gran progreso gracias a los exiliados de España, Francia y Centroamérica, quienes en conjunto con los becarios de Estados Unidos armaron una casa de estudios integral, única en el mundo por la variedad de pensamientos en un mismo espacio.

"Todos los países de Latinoamérica copiaron el modelo de la ENAH, que se caracterizó por impartir de manera separada las cuatro disciplinas del conocimiento antropológico: antropología física, antropología social, lingüística y arqueología" señaló.

De acuerdo con el arqueólogo guatemalteco Carlos Navarrete, especializado en la cultura maya en Chiapas y en su tierra natal, la ENAH en los años 40 era la primera escuela de antropología en América Latina.

Destacó que de esta escuela salió la gente que después fue a sus países a fundar sus respectivas escuelas de antropología, como el arqueólogo Carlos Humberto Aguilar Piedra, quien hizo la escuela de Costa Rica, lo mismo pasó en Honduras, o en Guatemala.

"Los centroamericanos encontramos en la ENAH las armas para entender a nuestros países", afirmó Navarrete.

Asimismo, dijo que esta institución era un centro de comunión donde se reunían artistas plásticos, bailarines y músicos. Para los años 40 y 50 la ENAH significó un auge para la actividad cultural, que marcó el movimiento de las escuelas mexicanas de cine, de danza y de pintura.

En esos años, abundó, contó con la participación de catedráticos de la escuela en esas especialidades artísticas, como Miguel Covarrubias (1904-1957), quien impartió clases dentro de la institución.