Estado de alerta en Libia tras combates entre soldados y salafistas

El Ejército de Libia declaró hoy el estado de alerta en la oriental ciudad de Bengasi, tras los enfrentamientos ocurridos esta madrugada entre militares y militantes del grupo salafí Ansar al-Sharia, que dejaron 14 muertos y casi 50 heridos.

El gobernador militar de Bengasi, el coronel Abdala al Saiti, decretó el estado de alerta y ordenó a todos los soldados que se reintegren en sus unidades, informó la televisión estatal libia.

Los enfrentamientos comenzaron cuando soldados libios intentaron perseguir a un sospechoso en un barrio donde es conocido el grupo Ansar al-Sharia, creado tras la caída de la dictadura de Muamar Gadafi y que es una de las principales organizaciones activas en Libia.

"Un violento enfrentamiento tuvo lugar durante varias horas entre nuestras fuerzas y una célula de Ansar al-Sharia", dijo el coronel Milud al-Zwei, portavoz de las fuerzas especiales de Libia.

Las autoridades militares recomendaron a la población evitar circular por las zonas donde se han registrado los combates, en tanto todas las escuelas y edificios oficiales han suspendido sus actividades, mientras las tiendas, oficinas y cafés están cerrados.

Los enfrentamientos tienen lugar nueve días después de que decenas de personas murieron en Trípoli a causa de los disparos de milicianos de la ciudad de Misrata contra una marcha pacífica, que exigía la salida de los grupos armados de la capital libia.

Varias fuentes indicaron que milicias progubernamentales han levantado barricadas en las entradas de la ciudad por temor a la llegada de más combatientes de Ansar al Sharia, especialmente de la localidad de Derna, situada al norte de Bengasi.

La Oficina de las Fuerzas de Seguridad Mixta (Policía y Ejército) ha llamado a todos sus efectivos para que se reintegren inmediatamente al servicio y amenazó con emplear la fuerza aérea en caso de que Ansar al Sharia intente enviar refuerzos desde otras localidades.

Estados Unidos considera que este grupo salafí está detrás del ataque contra el consulado de Estados Unidos en Bengasi, ocurrido el 11 de septiembre de 2012, en el que murió el embajador Christofer Stevens y otros tres ciudadanos de ese país.