Jesús sólo perdona, nunca condena: Papa Francisco

El Papa Francisco aseguró hoy que Jesús sólo perdona y nunca condena, al recordar el pasaje bíblico sobre el buen ladrón que se arrepiente al último momento y logra ser perdonado.

Ante más de 60 mil personas congregadas en la Plaza de San Pedro para la misa de clausura del "Año de la Fe", el pontífice recordó que este día se celebra la festividad católica de Cristo rey del universo.

Según el Papa, "además de ser centro de la creación, Cristo es centro del pueblo de Dios, el centro de la historia de la humanidad y de todo hombre".

Por eso aseguró que "a él podemos referir las alegrías y las esperanzas, las tristezas y las angustias que entretejen nuestra vida. Cuando Jesús es el centro, incluso los momentos más oscuros de nuestra existencia se iluminan y nos da esperanza".

Recordó que mientras todos se dirigían a Jesús con desprecio, el buen ladrón que se ha equivocado en la vida se arrepiente e implora ser acogido en el reino.

"Y Jesús le promete: 'Hoy estarás conmigo en el paraíso'. Jesús sólo pronuncia la palabra del perdón, no la de la condena; y cuando el hombre encuentra el valor de pedir este perdón, el señor no deja de atender una petición como esa", indicó.

"La promesa de Jesús al buen ladrón nos da una gran esperanza: nos dice que la gracia de Dios es siempre más abundante que la plegaria que la ha pedido. El señor siempre da más de lo que se le pide: le pides que se acuerde de ti y te lleva a su reino", apuntó.

Durante su mensaje, el Papa saludó a los patriarcas y arzobispos mayores de las Iglesias orientales presentes y reconoció a las comunidades católicas de Medio Oriente, "que han confesado el nombre de Cristo con una fidelidad ejemplar, pagando con frecuencia un alto precio".

A través de ellos, Bergoglio se dirigió a todos los cristianos que viven en Tierra Santa, en Siria y en todo el Oriente, invocando para esos territorios el "don de la paz y la concordia".

Después de la misa, en el rezo del Angelus, el líder de la iglesia católica invocó la protección de la Virgen, especialmente por los "hermanos y hermanas" que son perseguidos a causa de su fe.

Poco antes el Papa Francisco entregó copias de la primera exhortación apostólica de su pontificado, la "Evangelii gaudium" (El gozo del evengalio) a 36 fieles provenientes de 18 países: un obispo, un sacerdote, un diácono y religiosos.

Además de representantes de cada evento del Año de la Fe: confirmados, un seminarista y una novicia, una familia, catequistas, algunos jóvenes, exponentes de las confraternidades, de los movimientos, dos artistas y dos exponentes del mundo de la comunicación.

A un ciego, el pontífice le dio un disco compacto, gracias al cual su documento se podrá escuchar.

Después el pontífice abordó el papamóvil y cumplió un largo recorrido en la Plaza de San Pedro en medio de la multitud, saludando a su paso a fieles y niños, a muchos de los cuales besó y bendijo.