Trascendió Diego Rivera como referente de la plástica mexicana

"Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central" es considerada la obra monumental del muralista mexicano Diego Rivera, figura clave de la plástica nacional del siglo XX y cuyo legado permanece vigente a 56 años de su muerte, que se cumplen mañana.

Apenas el pasado 21 de noviembre fue inaugurada la muestra "El hombre en la encrucijada. El mural de Diego Rivera en el Centro Rockefeller", en el Instituto Cultural de México en Washington.

En la muestra se presentan los bocetos monumentales de Diego Rivera que fueron restaurados, además de cartas, telegramas, contratos, dibujos y documentos que narran la historia desde que se le solicitó a Diego Rivera la realización del mural hasta el momento de su destrucción, de acuerdo con información difundida por el recinto en su portal de Internet.

Nacido en Guanajuato el 8 de diciembre de 1886, Diego María de la Concepción Juan Nepomuceno Estanislao de la Rivera y Barrientos Acosta y Rodríguez, mejor conocido como Diego Rivera, destacó por sus obras plasmadas en los edificios de la Secretaría de Educación Pública y en el Palacio de Bellas Artes, y por reflejar en sus obras a México y a su gente como elemento principal.

En 1882, se trasladó junto con su familia a la Ciudad de México y estudió en la Academia de San Carlos de 1896 a 1902. de acuerdo con información publicada en el portal en Internet "buscabiografias.com".

Debido a su inconformidad sobre el sistema de enseñanza de pintura, abandonó sus estudios en dicha academia a la edad de 16 años, con el argumento de que su método sólo estaba dirigido a la reproducción fiel de los objetos.

Un periodo crucial para la vida de Diego Rivera fue su incursión al taller del grabador José Guadalupe Posada (1852-1913), mientras que en el transcurso de 1907 a 1921 estudió pintura en Europa.

De acuerdo con la página web "biografiasyvidas.com", en este periodo de tiempo, sus obras reflejaron un acusado interés por el cubismo sintético, muestra de ello es "El guerrillero" (1915), la cual realizó en su etapa parisina.

Además, desarrolló su admiración por los fresquistas del Quattrocento, especialmente por el pintor italiano Giotto di Bondone (1267-1337), motivo que le causó alejarse de la estética cubista que había adquirido.

Para su regreso a México en 1922, se unió al pintor mexicano David Alfaro Siqueiros (1896-1974) con quien se dedicó a profundizar en el estudio del arte maya y azteca; elementos que se verían reflejados en su obra subsiguiente.

Fundó en colaboración con destacados artistas mexicanos entre los que destacan Siqueiros y el muralista José Clemente Orozco (1883-1949), el sindicato de pintores, del que surgiría el movimiento muralista mexicano, caracterizado por su raíz indigenista, de acuerdo con la misma fuente.

Fue en la década de los veinte, que el gobierno mexicano le encargó numerosos proyectos que figuran en composiciones murales, ejemplo de ello es su labor en el Palacio de Cortés en Cuernavaca, el Palacio Nacional, el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México y la Escuela Nacional de Agricultura en Chapingo.

Para estas creaciones, Rivera abandonó las corrientes artísticas del momento para crear un estilo nacional, reflejo de la historia del pueblo mexicano que abarcara desde la época precolombina hasta la Revolución.

En estos murales se perciben escenas de un realismo vigoroso y popular con colores vivos, mismas que evocan la presencia del conquistador Hernán Cortés (1485-1547) en tierras mexicanas a su llegada a las costas de Veracruz, o su encuentro en Tenochtitlán con el soberano azteca Moctezuma II.

En 1929 contrajo matrimonio con la pintora mexicana Frida Kahlo (1907-1954).

Un año después se trasladó a Estados Unidos, donde realizó diversas exposiciones y pintó grandes murales, como "El hombre en la encrucijada" (1933) que pintó en el Rockefeller Center (Nueva York) y que fue destruido por la familia Rockefeller por su contenido socialista.

Como parte de su legado, destaca también una colección de figuras indígenas que se exhiben en la casa museo "Diego Rivera-Anahuacalli", diseñado por el artista con elementos de la arquitectura teotihuacana y azteca, con la que el muralista buscaba exponer la riqueza cultural prehispánica y promover la creatividad artística del pueblo mexicano.

Diego Rivera murió el 24 de noviembre de 1957, y en su honor, existe también el Museo Mural Diego Rivera, en el que se realizan actividades con el propósito de acercar al público a la vida y obra del muralista.