Asegura Poniatowska que no puede pedir más; hacerlo sería abuso, dice

Sonriente y afable, la escritora mexicana nacida en París, Francia, en 1932, Elena Poniatowska, hizo hoy en su domicilio particular un ejercicio de modestia al asegurar: "No pido nada más, ya me han dado todo, y si pidiera algo sería yo una abusiva y una malagradecida".

Lo anterior, dijo en entrevista con Notimex, porque tiene en puerta la recepción de tres reconocimientos a su labor literaria. El primero es la Medalla Bellas Artes en su edición 2013, máximo galardón que otorga el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) a creadores, intérpretes y destacados personajes de la cultura del país.

Galardonada junto con Carlos Mijares, Luis Nishizawa -a quien ya se le entregó-, Abraham Oceransky y Arturo Ripstein, recibirá la medalla como distinción por el desarrollo de un trabajo artístico con un claro impacto en beneficio de la promoción y la difusión de las artes en el país. "Lo recibiremos en enero, pero aun desconocemos qué día", dijo.

El segundo, explicó, es el Premio Nacional Excelencia en las Letras "José Emilio Pacheco", que otorga la Feria Internacional de la Lectura Yucatán, que tendrá lugar del 8 al 16 de marzo de 2014. "La entrega me la harán a mediados de la feria y aprovecharé para ver a mi nieta Luna, que vive allá con mi hija".

Como tercer reconocimiento, en un lapso que establece marca por su brevedad, Poniatowska recibirá el Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes 2013, llamado el Nobel de la Literatura en Español, que otorga el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte de España.

Al respecto, entre risas recordó que hace apenas unos días esa noticia, muy temprano, "casi me tiró de la cama".

Dijo que a sus 81 años de edad está feliz por haber sido distinguida con ese galardón que recibirá de manos del rey Juan Carlos de España, durante una ceremonia a realizarse el 23 de abril de 2014 en la Universidad de Alcalá de Henares; abundó que "lo que más me sorprende es que yo no estaba entre los candidatos a recibirlo".

Cómodamente instalada en la sala de su casa en Chimalistac, sur de la ciudad de México, rodeada de libros, fotografías y toda clase de objetos que revelan su pasión por las letras y el arte en general, por la política nacional y el devenir de la capital del país, expuso que siente como que la agarró un remolino.

"Estoy en un remolino de emociones, de mucha alegría y de compromisos. Me han tomado fotos, mucha gente viene a verme, he recibido muchísimos ramos de flores y llamadas cada minuto, ¡de veras, cada minuto suena mi teléfono!", añadió la entrevistada.

Además, Poniatowska celebra su más reciente libro, "El universo o nada. Biografía del estrellero Guillermo Haro", célebre astrónomo con el que ella estuvo felizmente casada durante alrededor de 20 años, hasta que él murió tempranamente.

Sobre el proceso creativo de este título, detalló que "el antecedente fue la novela 'La piel del cielo', en cuya primera parte hablo de mi esposo, pero hubo una confusión porque la gente creía que era la vida Guillermo Haro, sin que eso fuera cierto, pues más bien el texto aborda el tema de la astronomía, sus protagonistas, importancia y aportes a la ciencia".

Entonces, decidió hacer una verdadera biografía, bien documentada, "para que mis hijos sepan quién y cómo fue su papá, porque pasaron poco tiempo con él. Además de que murió joven, cinco días de la semana trabajaba en el pueblo de Santa María Tonantzintla, Puebla, y nada más venía sábados y domingos acá".

En esta nueva entrega literaria ella prácticamente no figura, a pesar de haber sido una pieza determinante y relevante en la existencia del astrónomo Guillermo Haro. "Yo no soy la protagonista, es él, con sus cartas, su manera de ser y muchas cartas que le escribieron sus hijos, nuestros hijos".

Guillermo y Elena se conocieron cuando ella, periodista, acudió para hacerle una entrevista. "Me trató muy mal, despreciaba mucho a los periodistas, pero yo me vengué casándome con él", comentó radiante al evocar a su pareja de vida. "Definitivamente, los periodistas somos hijos de la mala vida", concluyó.