Recopila Elisa Ramírez cantos antiguos del Norte de América

Cantos traducidos que evocan la poesía de quienes poblaron las tierras del Norte de América, actualmente los territorios de Estados Unidos y Canadá, fueron recopilados por Elisa Ramírez Castañeda en el libro "He llegado al centro de la tierra".

El ejemplar, editado el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), forma parte de la colección "Cien del Mundo" y va mucho más allá de la mirada romántica que suele dedicarse a las culturas originarias y del folclorismos.

En el prólogo de este compendio, que fue creado por el poeta y traductor Luis Cortés Bargalló, se apunta que esta selección es el resultado de una profunda y prolongada convivencia con los textos.

"Es producto de una vida dedicada a examinar, documentar y comparar lo que los poetas imaginistas llamaron ´el verso americano´ tras proponer la poesía originaria como la verdadera poesía norteamericana", explica Bargalló en la publicación.

Entre los textos que acoge el libro se encuentra "¡Ah!, / Ser un hombre...", en el que se proclama y descubre una canción iniciática con la que el lector parece abrazarse a esta noción por primera vez.

Al respecto Ramírez Castañeda señaló que los lectores tienen la noción de sentirse sorprendidos e inquietos de ser hombres, ya que existe una interjección que puede aterrizar en la pena de la condición humana.

La autora recordó que "la poesía era siempre pública, la palabra era escenificada y recitada para obtener protección y fortalecimiento".

Muestra de ello es lo que se lee en el canto "Para domeñar el clima": "¡Frío, frío! / ¡Escarcha, escarcha! / No me avientes a un lado. /Bastante me has doblado ya. / ¡Vete, vete!".

En cuanto a canciones para sanar y sobre conjuros se leen: "Los del cielo: / acaso nunca/ se cansan/ de tener nubes/ entre ustedes y nosotros?".

Versos que para la poeta y narradora "conjuran lo inasible al mismo tiempo que el cielo y las nubes le cuentan al hombre de la existencia de lo divino (...) La grandeza de los cielos custodia la experiencia humana que nunca es extraña, la historia de la necesidad, de la añoranza, del desamparo, los deseos, la fragilidad".

Ramírez señaló que en "He llegado al centro de la tierra" el amor no podía quedar fuera, ya que está presente en canciones como "Fórmula mágica para asegurar la constancia de una mujer".

En ella se lee: "El alma de esta mujer llega a reposar en los bordes de tu cuerpo, nunca dejes de ejercer tu poder sobre ella. / Ha sido ordenado que harás justamente lo que se te pide/ Haz que nunca piense en otro lugar/ Su alma se debilita dentro de ella/ está apresada en hilos negros", ilustró la recopiladora.

Mientras que en la extensa "Canción de despedida" el alma va repasando vivencias, al detenerse en los sitios para poder abandonarlos y verdaderamente partir.

Otras de las piezas que se incluyen en este libro, resaltó la autora, son canciones como las del "Ghost Dance", en las que se canta la promesa de resurrección en un mundo nuevo y puro donde predominen los indios.

De la importancia de esta obra, aseguró que la tradición oral es por sí misma creación y recreación continua, "de ahí la fugacidad de su belleza que se eterniza si logra permanecer en los cimientos de las culturas".

Oriunda de la Ciudad de México, Elisa Ramírez Castañeda fundó el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca y como editora coordinó las colecciones "Tradición Oral Indígena".

Asimismo, tuvo una colaboración especial en el proyecto "Vida y Palabra de los Indígenas de América", del Fondo de Cultura Económica (FCE).

Entre sus publicaciones destacan los libros de poesía "¿Quieres que te lo cuente otra vez?" (1985), "El fin de los montiocs, tradición oral de los Huaves de San Mateo" (1987) y "De indios y fotógrafos", (1999).