Luis Barragán, patrimonio arquitectónico de México al mundo

Uno de los arquitectos mexicanos más importantes del siglo XX es, sin duda, Luis Barragán, cuya obra ha ejercido gran influencia en el quehacer arquitectónico nacional, como lo evidencian sus primeros proyectos en su natal Guadalajara, que forman parte del legado histórico y artístico de la Perla Tapatía.

A 25 años de su muerte, ocurrida el 22 de noviembre de 1988, en la Ciudad de México, Barragán es un artista icónico que se mantiene vivo en la memoria de la gente que puede conocer parte de su visión y estética en su casa estudio, ubicada en los números 12 y 14 de la calle general Francisco Ramírez, colonia Ampliación Daniel Garza, en la capital mexicana.

El inmueble es una de las obras arquitectónicas contemporáneas de mayor trascendencia en el contexto internacional, como lo ha reconocido la UNESCO al incluirla, en el año 2004, en su lista de Patrimonio Mundial.

Luis Barragán Morfín nació en Guadalajara, Jalisco, el 9 de marzo de 1902, en el seno de una familia católica, formada por Juan José Barragán y Ángela Morfín, y seis hermanos, tres hombres y tres mujeres.

Entre 1919 y 1923 realizó sus estudios en la Escuela Libre de Ingenieros de Guadalajara, donde entablaría amistades perdurables con los arquitectos Rafael Urzúa Arias (1905-1991) y Pedro Castellanos (1902-1961).

De acuerdo con el sitio "Arquitectónica.com.mx", entre 1919 y 1923, Luis Barragán estudió Ingeniería Civil en la Escuela Libre de Ingeniería de Guadalajara, siguiendo los cursos opcionales para obtener simultáneamente el grado de arquitecto bajo la tutela de Agustín Basave, quien lo había inspirado en la materia. Finalmente, recibió su título en 1923.

Luego realizó viajes por Francia y España donde conoció los planteamientos urbanísticos y arquitectónicos de la época y se acercó a las artes decorativas de París, de las que deriva el estilo Art Déco, el cual adoptó en la construcción del Parque Revolución. en Guadalajara.

Por otro lado, comienza su interés por la arquitectura andaluza, los espacios de tradición árabe y los jardines mediterráneos.

Durante este viaje conoció a diversas personalidades como al compositor Ígor Stravinsky (1882-1971), Le Corbusier (1887-1965), teórico de la arquitectura, y al pintor español Pablo Picasso (1881-1973).

Al regreso a su ciudad nativa, Luis Barragán construyó residencias como las casas de Efraín González Luna y de Enrique Aguilar en Guadalajara.

El portal especializado "Buscabiografías.com", relata que en 1936 se trasladó a la capital del país y en 1940 realiza sus primeros apartamentos en la colonia Cuauhtémoc y algunas residencias.

En 1941 realizó su primer jardín en un terreno desnivelado, donde construiría plataformas y compartimentos al estilo Generalife.

Tras la muerte de su padre se vio obligado a hacerse cargo de los negocios de la familia.

Cuentan que 1945 fue fundamental en su carrera, pues se asoció con José Bustamante para el proyecto de planificación y urbanización del fraccionamiento Pedregal de San Ángel.

Reconstruyó el convento de las Capuchinas Sacramentarias de Tlalpan y colocó una capilla.

En 1957 emprendió las obras del fraccionamiento Ciudad Satélite, donde el símbolo de las cinco torres, es fruto de las colaboraciones del escultor alemán Mathias Goeritz (1915-1990) y Chucho Reyes (1880-1977), pintor y coleccionista mexicano.

Asimismo, diseñó el fraccionamiento Las Arboledas, en el Estado de México; proyecta en 1964 junto al arquitecto Juan Sordo Madaleno (1916-1985) el conjunto habitacional Lomas Verdes y llevó a cabo el diseño del fraccionamiento residencial Los Clubes.

Entre los reconocimientos que alcanzó a lo largo de su carrera, en 1976 recibió el Premio Nacional de Artes, e ingresó como miembro del American Institute of Architects; en 1980 recibió el Premio Pritzker de Arquitectura, convirtiéndolo en el primer mexicano en recibir este galardón.

En 1984 fue nombrado miembro honorario de la American Academy and Institute of Arts and Letters, de la ciudad de Nueva York.

La Universidad de Guadalajara le otorgó ese año también el título de Doctor Honoris Causa.

Para la crítica, el legado de Luis Barragán se centra en la fusión de los métodos tradicionales de construcción con el lenguaje de la modernidad.

El afamado arquitecto falleció el 22 de noviembre de 1988, en la ciudad de México, donde se sitúa su casa estudio, abierta al público para compartir el legado del urbanista mexicano, en visitas programadas de lunes a sábado, previa cita.

El recinto, que es uno de los sitios más visitados en la ciudad de México por los arquitectos y los conocedores de arte de todo el mundo, comprende la residencia y el taller arquitectónico de su creador, y es propiedad del Gobierno del Estado de Jalisco y de la Fundación de Arquitectura Tapatía Luis Barragán.