Lamentan clérigos católicos estancamiento migratorio en EUA

Figuras de la Iglesia católica en Centroamérica, Estados Unidos y México deploraron hoy el estancamiento de la reforma migratoria integral que impulsa el presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

El presidente del Secretariado Episcopal de Centroamérica y arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa, dijo en rueda de prensa que la región apoya la reforma por considerar que puede generar "una "ley más humana".

Tras expresar su inquietud por el retraso en el trámite de la ley en Estados Unidos, indicó que la migración "es un fenómeno complejo y multidimensional" que demanda la atención inmediata de los gobiernos y las sociedades de los países involucrados.

Dijo que los migrantes centroamericanos son una "población vulnerable" en Estados Unidos, discriminada pese a su aporte significativo a la economía de esa nación y de sus países de origen.

El obispo de San Cristóbal de las Casas, del sureño estado mexicano de Chiapas, Felipe Arizmendi, dijo que los países expulsores y receptores de migrantes deben ser "corresponsables" en el problema y atender a esta población desvalida.

Destacó que "la realidad nos rebasa" en el sentido de la dura situación que viven quienes se ven forzados a salir de sus países por razones económicas, y afirmó que a México y a Centroamérica "les falta mucho por hacer" para proteger los derechos de los migrantes.

El obispo de Texas, Estados Unidos, Mark Seitz, mencionó el drama de los migrantes que mueren al tratar de llegar a su país y resaltó el objetivo de la reunión de "hacer conciencia y visibilizar este problema, y que los gobiernos y las sociedades trabajen en el tema.

El obispo del norteño departamento guatemalteco de Petén, Mario Fiandri, presidente de la Comisión Pastoral de Movilidad Humana de la Conferencia Episcopal de Guatemala (CEG), deploró la actitud de los legisladores estadunidenses que desdeñaron y aplazaron la reforma.

Dijo que la iniciativa es una esperanza para Guatemala, que tiene en Estados Unidos a 1.5 millones de connacionales, de los que 875 mil están en condición migratoria irregular y viven "en la sombra", bajo la amenaza permanente de la deportación.

"Cada año más de 200 mil guatemaltecos, menores de 30 años, intentan llegar a Estados Unidos en busca de una vida mejor. De esta población, 40 por ciento son deportados", indicó monseñor Fiandri.

Según el obispo, "no se trata de ver si es un problema económico, político, social o de seguridad. A la iglesia le interesa que se tenga una visión humanitaria del fenómeno, que se proteja a esta población vulnerable de la sociedad, como son los migrantes.

Los jerarcas católicos participaron en el Diálogo Regional de Alto Nivel sobre Migrantes, que analizó el tema "El Rostro Humano de la Migración: En Búsqueda de un Camino para la Reunificación familiar".

El foro internacional sobre migración, que debatió un día sobre el tema en un hotel capitalino, fue organizado por la Conferencia Episcopal de Guatemala (CEG) y el Ministerio de Relaciones Exteriores.

El canciller Fernando Carrera, quien anunció en la cita que viajaría hoy mismo a Washington para "cabildear" sobre las perspectivas de la RMI, estimó que la iniciativa enfrenta un "impasse".

Dijo sin embargo que el estancamiento de la propuesta tendrá que superarse por la "la presión política, fuerte internamente" en Estados Unidos.

La primera dama, Rosa Leal de Pérez, puntualizó la posición que sostuvo el gobierno guatemalteco en una reunión en agosto pasado sobre el tema, al solicitar a Estados Unidos que concrete una RMI que favorezca a los migrantes.