Pide Congreso colombiano a FARC rechazar posibles ataques a políticos

El Congreso de Colombia exigió hoy a la guerrilla de las FARC un rechazo "claro" frente a los posibles ataques contra políticos, al considerar que es inviable mientras tanto continuar con el proceso de paz.

El presidente del Senado, el oficialista Juan Fernando Cristo, dijo a periodistas que es necesario que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) condenen los atentados como "arma política" para darle confianza al proceso.

"No tiene ningún sentido continuar en La Habana (sede de los diálogos de paz) cuando las FARC piden garantías para la integridad física de ellos y al mismo tiempo están atentando contra la integridad de sus opositores", sostuvo el senador liberal.

El ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, alertó la semana pasada sobre un plan de la columna móvil "Teófilo Forero" de las FARC para asesinar al ex presidente Álvaro Uribe Vélez (2002-2010) y a otros políticos que se oponen al proceso de paz.

La denuncia de Pinzón de que el grupo rebelde planeaba atentar contra el ex mandatario y otras personalidades de la vida pública se conoció tras el acuerdo político que lograron el gobierno del presidente Juan Manuel Santos y las FARC.

El negociador insurgente en las conversaciones de paz con el gobierno, Iván Márquez, negó este lunes el supuesto plan contra políticos revelado por fuentes de la inteligencia militar y afirmó que eso empaña los logros alcanzados en la mesa.

Santos sostuvo este lunes que los planes de las FARC de atentar contra Uribe Vélez se conocían desde cuando él ejercía como ministro de Defensa (2006-2009), pero que ante el riesgo de que se reactiven, se alertó al ex gobernante.

El presidente del Congreso insistió en que debe haber un pronunciamiento claro de rechazo por parte de las FARC "al uso de atentados como arma política para las próximas elecciones, porque de lo contrario es inviable continuar" el diálogo de paz.

Los colombianos acudirán a las urnas en marzo próximo para renovar el Senado y la Cámara de Representantes y dos meses después para elegir presidente, en una jornada polarizada por quienes apoyan y se oponen al proceso de paz.