Guanajuato, segundo receptor de presupuesto federal para turismo

El estado de Guanajuato recibió el segundo mayor presupuesto para turismo por la federación en este año, y obtuvo resultados importantes, aseguró el secretario del ramo en la entidad, Fernando Olivera Rocha.

En entrevista, el funcionario aseguró que el nombramiento de San Miguel de Allende como "Mejor ciudad del mundo", según una encuesta levantada entre más de 80 mil turistas de distintos países, demuestra que los recursos y el trabajo conjunto, sí funcionan.

Destacó que la dependencia a su cargo, se preocupa por realizar una labor conjunta tanto con la Secretaría de Turismo (Sectur) a nivel federal, como con los municipios y la industria turística en conjunto, para aumentar el número de visitantes y la derrama económica en los destinos.

Enfatizó que el hecho que San Miguel de Allende recibiera la mejor calificación por los turistas, por encima de ciudades como París, Roma, Florencia o Viena, se debe a que hay objetivos comunes y trabajo conjunto.

Por ello, sostuvo que la fórmula de mantener propósitos claros entre los tres niveles de gobierno, empresarios y sociedad, es la única que puede ayudar a que el turismo se convierta en un gran generador de riqueza, sin sacrificar la identidad, ni los recursos naturales.

Olivera Rocha recordó que la encuesta, levantada entre turistas de diferentes partes del mundo, evaluó el ambiente que se respira en la ciudad, la amabilidad de la gente, la calidad de los hoteles, restaurantes, vida cultural y tiendas.

En todos los campos, la ciudad demostró tener ventajas sobre metrópolis europeas, lo cual habla de que el destino sabe explotar sus fortalezas y atraer público sofisticado, sin perder su esencia.

En ese sentido, consideró que muchos destinos en México tienen características particulares que podrían ser ampliamente explotadas, bajo un modelo similar, donde se respeten la cultura, arquitectura, ambiente y naturaleza locales.

De esa forma, añadió, se atraerían más turistas y se captarían más divisas, sin forzar a los destinos a tratar de parecerse a otros del mundo, como equivocadamente se intenta a veces.