Presenta Pawel Pawlikowski "Ida" en Sección Oficial en Gijón

El director polaco Pawel Pawlikowski presentó hoy en esta ciudad del norte de España su película "Ida", un filme sobre la identidad pero también una historia de amor un tanto peculiar.

"Ida" compite en la Sección Oficial de la 51 edición del Festival Internacional de Cine de Gijón.

Pawlikowski, quien regresa al festival tras ganar el certamen en 2000, con su cinta "The last resort", admitió que sería bonito volver a ganar, pero es un asunto que "no le preocupa demasiado".

Manifestó su satisfacción de estar de nueva cuenta en el festival, al asegurar que no se siente tan tentado a acudir a otros eventos, ya que tiene una conexión especial con el Gijón y para él estar aquí "es una tradición".

Pawlikowski resaltó la importancia que tiene para él la lealtad, y sobre todo cuando funciona en los dos sentidos, como sucede con el Festival Internacional de Cine de Gijón, aunque también centró esa idea en el hecho de haber vuelto a filmar en su país natal, Polonia.

Expresó que con ello, cerró un círculo. "Polonia es el único lugar en el que puedo hablar un idioma sin tener acento extranjero", anotó el cineasta, quien actualmente vive en Reino Unido.

Sostuvo que con "Ida" regresó a su país, al lugar que le pertenece, donde aún tiene familia y amigos para "hablar de cosas importantes desde la perspectiva artística".

"Es un buen escenario para rodar, aunque sea peligroso abordar según qué temas", y añadió que no ha buscado en forma deliberada la polémica, aunque lo cierto es que por su argumento al director se le ha tachado de antisemita.

"Ida" se centra en Varsovia en 1962, bajo el estricto régimen soviético. "Anna" (Agata Trzebuchowska) es una joven novicia criada por monjas tras quedar huérfana durante la guerra.

Cuando va a visitar a su tía "Wanda" (Agata Kulesza), una juez liberal que es su único pariente vivo, antes de tomar los votos como religiosa, ésta le revelará que en realidad es judía.

Así, ambas emprenderán un viaje no sólo para hallar las raíces de su trágica historia familiar, sino para descubrirse a ellas mismas.

Sobre las ideas y religión en las que creían, ambas tratarán de continuar con sus vidas, pero sólo una de las dos lo conseguirá, pero ellas pagarán un precio muy alto por descubrir la verdad vergonzosa que tantos años estuvo oculta.

El cineasta tomó la decisión de realizarla en blanco y negro, porque así se hacía en los 60 en Polonia y porque su inspiración está en fotos de familia aun sin color.

"Todas las decisiones están al servicio de centrarse en lo esencial, por eso ha buscado lo más clásico, el blanco y negro, pero también el formato cuatro tercios o la cámara fija. Quería sugerir, centrarme en lo esencial y que la imaginación ayude al espectador a completar el resto", dijo.