Huelga en Trípoli para exigir expulsión de milicias armadas

Los sectores público y privado de Trípoli, capital de Libia, iniciaron hoy una huelga de tres días en señal de duelo por los 45 muertos en la reciente manifestación y para forzar al gobierno a que expulse a las milicias irregulares armadas.

Este domingo, día laborable en Libia, las empresas, comercios, colegios y universidades de Trípoli permanecían cerrados, excepto las farmacias, hospitales y gasolinerías.

"Se trata de una forma de desobediencia civil. Las milicias armadas deben irse de la ciudad y dejar que los ministerios de Defensa e Interior cumplan sus tareas", dijo Sadat al Badri, presidente del Consejo Local de Trípoli (equivalente al Ayuntamiento).

Dicho consejo llamó la víspera a una huelga general de tres días para condenar los actos violentos del viernes pasado y volver a exigir la salida de las milicias armadas establecidas en la capital libia.

Exhortó a la población a movilizarse para forzar la expulsión de la ciudad de las milicias irregulares armadas y permitir que "el gobierno, la policía y el ejército" cumplan su trabajo.

El viernes anterior, cientos de habitantes de Trípoli se manifestaron pacíficamente para reclamar la salida de las milicias armadas de la capital, pero al llegar junto a la sede de uno de esos grupos fueron atacados con disparos.

Los enfrentamientos posteriores entre manifestantes y milicianos armados se saldaron con al menos 45 muertos y unos 460 heridos, según el diario The Libya Herald.

Tras el trágico suceso, el gobierno libio llamó a la calma, se comprometió a vaciar la ciudad de milicias armadas y declaró el estado de emergencia en Trípoli durante las próximas 48 horas.

En el marco de la violencia, el número dos de los servicios de inteligencia de Libia, Mustafá Noah, fue secuestrado este domingo en las afueras de Trípoli.

Hasta el momento ningún grupo se ha atribuido la responsabilidad del secuestro de Noah, quien fue capturado en el estacionamiento del aeropuerto de Trípoli después de su regreso en un vuelo de Turquía.

En octubre pasado, el primer ministro de Libia, Ali Zeidan, fue secuestrado por un grupo guerrillero a sueldo del gobierno, pero fue liberado horas después sin sufrir daños.

Las milicias que ahora se disputan el control del país suelen cometer esta clase de delitos para obtener ventajas políticas a cambio de la liberación de los retenidos.

Dos años después de la caída del líder Muamar Gadafi, el gobierno libio en transición no ha logrado controlar a unas milicias que no han entregado las armas y siguen imponiendo su ley.