Yucatán, primer estado en decretar reserva para garantizar agua limpia

Con una extensión de 230 mil hectáreas, Yucatán se ha convertido en el primer estado del país en decretar una reserva, cuyo objetivo fundamental es garantizar la existencia de agua limpia y de calidad para la población yucateca.

La conjunción de esfuerzos entre los gobiernos estatal y de 14 municipios asociados a centros de investigación y dependencias federales, han hecho posible la conformación de la Reserva Hidrogeológica Metropolitana, un área con una recarga de más de dos millones de litros por año.

Para el investigador y actual secretario estatal de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente, Eduardo Batllori Sampedro, la creación de este reserva es un paso importante para garantizar la existencia de agua al menos a 2100, empero, para llegar a este nivel es necesario trabajar en los próximos 18 años en el saneamiento de esta región.

La constitución del suelo yucateco, explicó, es de roca de carbonato de calcio y asociados al impacto de un meteorito, ha favorecido la aparición de ríos subterráneos, con un área de recarga de agua de lluvia en la zona central de la planicie yucateca y una de descarga en la costa, que se busca estén libres de contaminantes.

Para explicar la importancia de esta área, indicó, "debemos decir que en ella se concentra la mayor cantidad de población del estado, más de la mitad, tienen las áreas urbanas más importantes de la entidad y en ella se genera la mayor cantidad del Producto Interno Bruto (PIB).

Por ello, indicó, esta zona concentra la mayor área industrial de la entidad y la principal actividad pecuaria, en especial porcícola.

También una zona hortícola importante, lo que lleva a definir que es una reserva vulnerable a pesticidas, gran cantidad de aguas residuales, lodos y agua de nixtamal, es decir, altamente vulnerables a contaminación, refirió.

Durante años, manifestó el funcionario estatal, los esfuerzos para contar con agua de calidad se han dirigido a la protección de la zona costera o de descarga "para recuperar y restaurar como objetivos principales esta zona de depuración de masas de agua que vienen de la zona interna".

"Hemos trabajado en mejorar los servicios ambientales como la implementación de biodigestores en granjas porcícolas, construcción en proceso de una planta de tratamiento de aguas lodosas y de nixtamal, así como crear rellenos sanitarios para controlar lixiviados, además de limpieza de humedales y restauración de los mismos", dijo.

Añadió que se ha trabajado en estas tareas, que han conllevado a la conformación de un comité técnico de aguas subterráneas y la creación de un área de 300 mil hectáreas como reserva hidrogeológica del anillo de cenotes, así como una alianza intermunicipal que ayude a diversas tareas del cuidado del agua.

Sin embargo, señaló que pese a estas acciones, aún se requiere de un esfuerzo mayor para conservar una extensa área que permita garantizar agua limpia y de calidad para el consumo humano.

La Reserva Hidrogeológica Metropolitana "nos hace recordar que necesitamos garantizar la calidad del agua, ese es el punto. En cuanto a la cantidad no es un problema serio, tenemos mucha agua. El problema es la calidad por su alta vulnerabilidad a contaminantes, y tenemos que trabajar fuerte para generar una nueva cultura del agua".

Esta nueva cultura, expresó Batllori Sampedro, debe crear conciencia de que no porque tengamos mucha agua tenemos que derrocharla, "no porque tenemos una gran cisterna de agua la convirtamos en una fosa séptica".

A partir de la conformación este reserva, meses atrás, "tenemos que entrar a una gestión de cuidar el agua de la contaminación, implementar procesos de saneamiento y restauración fuertes de los ambientes naturales, establecer sistemas de monitoreo para una alerta temprana para conocer la penetración de cuña marina".

También, realizar procesos de levantamiento de la interfase salina ante el potencial de salación de los pozos de agua dulce; gestionar un manejo efectivo de las aguas y asegurar procesos de desarrollo y consumo para familias, la industria, las actividades productivas, turísticas, agropecuarias, forestales, entre otras.

La conformación de este reserva permite "con la presencia de los diversos actores, poder discutir y llegar a consensos para el uso, mantenimiento, saneamiento y conservación del agua subterráneas y asegurar agua limpia y de calidad para 2100, es decir, asegurar agua limpia para el futuro", expresó.

El especialista consideró que existe un esfuerzo institucional y académico para lograr este objetivo, pero también aceptó que es necesario trabajar con los ciudadanos para un cambio de cultura en el cuidado del agua.

"Tenemos que romper inercias, con esa zona de comodidad y promover un ambiente sano. Siempre hay resistencia a estos cambios, pero debemos reflexionar sobre el uso que le damos al agua desde nuestras casas, por ejemplo, separar aguas negras de grises y reutilizar las segundas o simplemente, no mantener las llaves abiertas", indicó.

Podemos realizar campañas con letreros muy grandes o en radio, pero más efectiva es la comunicación interpersonal, la toma de conciencia del peligro sobre la contaminación del agua y para ello tenemos que hablar con la familia, con los vecinos, incluso con los no conversos en este tema y fomentar procesos colaborativos.

El tema del agua, resaltó, es transversal y no podemos olvidar que el agua, al igual que nuestra biodiversidad, son nuestras mayores riquezas, manteniéndolas nos van a permitir el que nos podamos desarrollar a largo plazo.