Poemario de Humberto Chávez retrata pasajes desoladores

Con un lenguaje seco y de alta densidad poética, un libro feroz y bello a la vez, así calificaron amigos y colegas el poemario "Te diría que fuéramos al río Bravo a llorar pero debes saber que ya no hay río ni llanto", de Jorge Humberto Chávez, presentado en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes.

La obra ganadora del Premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes 2013, su autor hace una crónica precisa de la atmósfera trágica que vive una zona de México, en específico, la frontera norte del país (Ciudad Juárez).

El también poeta Hugo Gutiérrez Vega recordó que tras Pablo Neruda, "todo es 'poetizable', desde un caldillo, hasta el ardiente basurero como el de las barriadas romanas, o bien las amenazas sangrientas de los narcos de la frontera".

Esa frontera que pronto será una muralla china custodiada por miles de soldados y aviones y símbolo de la amistad que nos profesan los señores del Imperio, criticó.

Comentó que en este libro, Jorge Humberto Chávez, trabaja con materiales como la nitroglicerina y lo hace con una pasión desbordada, 'un asco incontenible y un amor ilimitado por las víctimas de esa crueldad sin barreras que asesina, decapita, cuelga y despedaza y desaparece a seres humanos en esa orgía de terror que llego a extremos inhumanos en el desgobierno calderoniano'.

Tras celebrar la aparición del libro, el también abogado y maestro en letras, ex rector en la Universidad Autónoma de Querétaro, lamentó las miles de muertes de los inocentes en la frontera producto del narcotráfico.

Calificó la obra de oportuna y urgente, toda vez que consideró que "ya era necesario que la poesía hablara de un tema tan lacerante como el de masacre propiciada por el macabro calderonismo".

Por su parte, el galardonado dijo que ver a distancia su natal Ciudad Juárez le brindó la posibilidad de escribir acerca de ella y de los temas que quería consignar en este poemario.

Señaló que después de vivir en esa ciudad fronteriza por mucho tiempo, en 2011 cambió de residencia al estado de San Luis Potosí, donde se le facilitó escribir acerca de ciertos temas que siempre había querido abordar, sólo que por tenerlos antes tan próximos, tanto en tiempo como en espacio, no lo había podido hacer.

"Me tuve que alejar un poco y trabajar dos cosas: primero, una serie de notas de la decadencia y el desastre social, la prevalencia de la violencia tanto oficial como de grupos de narcotraficantes y de delincuentes de Ciudad Juárez.

"Después tuve que buscar un verso, porque yo escribo básicamente sobre la línea de lo que yo deseo expresar en términos de lenguaje solamente, es decir, para mí primero es el verso y después el asunto", dijo.

Mencionó que una vez que encontró la manera de escribir este poemario, procedió a escribir los temas con el lenguaje que había encontrado.

Es así como este libro, tiene una temática orientada hacia lo social y, en segundo lugar, es estéticamente depurado en cuanto al lenguaje.

En su oportunidad, el escritor Evodio Escalante lamentó la situación que se vive en Ciudad Juárez, al tiempo que celebró la publicación de este poemario.

Dijo que la referencia a lo real en el libro de Jorge Humberto Chávez, es la zona devastada de Ciudad Juárez, "con todo lo que ellos implica".

"Es la zona del paso del norte, según una entrañable paleonimia, que el azar quiere que sorteemos a un famoso y verso de Paul Zeland, que nos invita a posar la mirada en los ríos al norte del futuro", comentó.

Dijo que con este libro, su autor dignifica el inevitable aspecto testimonial de la poesía y le otorga una nueva frescura.

Consideró que la genealogía de su zar poético, va desde José de Jesús San Pedro, Premio Poesía Aguascalientes 1975, hasta Juan Gelman, pasando por el poeta peruano Antonio Cisneros.

Tras considerar que la vida es especialmente frágil, Escalante dio lectura a un par de poemas de dicho texto.