José Emilio Pacheco, además de gran poeta, amigo entrañable y generoso

Como un hombre discreto y hasta tímido, pero también como un amigo entrañable y generoso, cuya obra reúne la inteligencia y la posibilidad intimista, convirtiéndolo en uno de los más destacados poetas de su generación, es recordado José Emilio Pacheco en su cumpleaños 74.

Colegas y amigos como Eduardo Lizalde, Vicente Leñero, Elena Poniatowska, Silvia Molina y Hernán Lara Zavala se refirieron así a Pacheco, de quien también destacaron su obstinación en busca de la perfección.

En declaraciones difundidas por el Consejo Nacional para al Cultura y las Artes (Conaculta), Lizalde lo describió como un escritor que desde joven dejó ver que se convertiría en uno de los poetas más destacados de su generación y actualmente uno de los más importantes y reconocidos internacionalmente.

"Es un hombre ordenadísimo, trabajador, laborioso, serio y culto, con un comportamiento discreto y tímido", recordó el también académico de la lengua.

El escritor y periodista Vicente Leñero expresó que Pacheco ha sido un amigo entrañable; "es una excelente persona y muy generoso, fue mi primer compañero de toda la generación, fue el que me dio ánimos para seguir en el mundo de las letras".

Mientras que la escritora y periodista Elena Poniatowska, coincidió en que desde joven mostró con su trabajo que se convertiría "en un gran poeta mexicano, ya que, en su opinión, reúne la inteligencia y la posibilidad intimista que tenía Jaime Sabines".

Para la narradora y ensayista Silvia Molina, José Emilio Pacheco es un escritor obstinado que busca la perfección hasta el cansancio, "es uno de los escritores más cultos que tenemos, con un dominio de la historia de México impresionante", destacó.

Hernán Lara Zavala, novelista, cuentista y catedrático, también se refiere a Pacheco como "un gran poeta de habla española, que tiene un perfil muy particular porque se niega a estar en la farándula, en la parte social de la literatura".

"Es un hombre que se ha dedicado en cuerpo y alma a ejercer su obra; es un individuo obsesivo que tiene una peculiaridad: corrige sus propios textos y expone el sentido de ejercer una crítica muy feroz sobre sí mismo", añadió el catedrático.

José Emilio Pacheco estudió Filosofía en la UNAM, pero él siempre ha comentado que obtuvo su verdadera preparación fuera de las aulas gracias a los paseos por la Ciudad de México con sus amigos entrañables: Carlos Monsiváis (1938-2010) y Sergio Pitol.

Se dio a conocer en 1958, a la edad de 20 años con "La sangre de Medusas", un cuento de escasas 20 páginas que le publicó su amigo Juan José Arreola en su colección "Cuadernos del Unicornio".

El fallecido Octavio Paz (1914-1998) escribió en el texto "Cultura y natura", que "la poesía de José Emilio Pacheco se inscribe no en el mundo de la naturaleza sino en el de la cultura".

"Cada poema de Pacheco es un homenaje al No, al tiempo, que para él es el agente de la destrucción universal y a la historia que para el escritor es un paisaje de ruinas", puntualizo Octavio Paz.

Nacido el 30 de junio de 1939, en la Ciudad de México, José Emilio Pacheco también escribió las obras "Miro la tierra", "Los trabajos del mar", "Fin de siglo y otros poemas", "Zona de desastre", "Ciudad de la memoria", "Tarde de agosto" y "La edad de las tinieblas", entre otros.

Para Eduardo Lizalde, se trata de obras que "muestran cómo es un escritor que conoce la historia de la literatura latinoamericana, española, mexicana e internacional y una persona crítica para la ejecución de su propia poesía".

Mientras que para Hernán Lara Zavala, "son libros en donde vemos que su gran mérito como escritor es precisamente la enorme gama y abanico de intereses que tiene".

"También son libros -añadió Elena Poniatowska- donde se muestra el interés de José Emilio Pacheco por diversos temas como: la pobreza, Tlatelolco y la masacre del 2 de octubre. A mí me gustan sus novelas, son buenísimas", opina la autora de "Tinísima".

José Emilio Pacheco también colaboró en la revista "Estaciones" y la antología de poesía mexicana "Poesía en movimiento", prologada por Octavio Paz y realizó la compilación "La Poesía mexicana del siglo XIX".

Ha realizado colaboraciones periodísticas en "Revista Mexicana de Literatura", "Diálogos", "El Heraldo de México", "Letras Libres", "Plural", "Vuelta", "Siempre!" y "La Cultura en México".

Ha recibido numerosos premios y distinciones como el Premio Magda Donato en 1967 por su novela "Morirás lejos"; y el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes en 1969 por su poemario "No me preguntes cómo pasa el tiempo".

En 1973 recibió el premio Xavier Villaurrutia por su obra "El principio del placer y obtuvo el Ariel junto con Arturo Ripstein por la mejor historia original y adaptación cinematográfica con la película "El castillo de la pureza".

Debido a su notable trayectoria, el escritor fue distinguido por la UNAM con el Doctorado Honoris Causa por ser figura central de la poesía en español de los últimos 50 años, además de recibir el Premio Miguel de Cervantes por enriquecer el legado literario en lengua española.