Recrea el mexicano Eugenio Caballero atmósferas mágicas en el cine

El saber combinar los sentimientos y emociones a través de un objeto, es el secreto que ha llevado al director de arte, Eugenio Caballero, a trascender no sólo en México, sino en el mundo.

Han pasado más 20 años, desde que Caballero tuvo su primer encuentro con la Dirección de Arte, sin pensar en aquel entonces que se volvería su pasión y una forma de vida.

Este joven, que como cualquier otro tuvo sus dudas sobre cuál sería su profesión, hoy en día es considerado como uno de los mejores en su ramo, donde lo mismo puede recrear la tragedia de un tsumani, (Lo imposible), que trasmitir la soledad de una niña (Laberinto del Fauno) o los sueños de un naciente futbolista (Rudo y Cursi).

Con la sencillez que lo ha caracterizado y sin falsas modestias, Caballero, quien está próximo a vivir la faceta más importante de su vida al convertirse en padre por primera vez, echa un vistazo en el tiempo para recordar cómo se dieron sus inicios en lo que hoy se conoce como Dirección de Arte.

"Me fui a estudiar a los 17 años a Florencia y regresé a los 19, sin saber qué quería hacer; estudié Historia del Arte, que era un bache en ese entonces, pero el cine desde siempre me gustó", recordó.

"No sabía dónde iba a encajar, hasta que mis amigos, empezaron a estudiar cine en escuelas y me llamaron para hacer la Dirección de Arte, que en aquel entonces era un vacío, porque no eran directores de artes como tal, sino escenógrafos", dijo.

Hace tres décadas atrás, los escenógrafos predominaban en la industria, sin embargo, destacados personajes como el maestro Alejandro Luna, decidieron no guardar sus secretos y transmitirlo a nuevas generaciones en las aulas, a fin de crear una disciplina, pero con la llegada del llamado nuevo cine mexicano se instituyó como Dirección de Arte.

"Recuerdo que cuando se planeaban los trabajos, todos querían ser productores, realizadores y hasta actores, pero no hacer el arte, que hasta la fecha es un hueco en las escuelas de cine", dijo, Caballero, al considerar que este oficio se pasa de un mentor a otro, por ese vacío que hay.

Sin embargo, dijo que esto no fue impedimento para él, quien siempre buscó concretar sus retos y pese a tener hoy en día una gran cantidad de ofertas de trabajo en toda Latinoamérica y Hollywood, siempre regresa a su querido México para retroalimentarse.

"He estado en muchos lados del mundo, pero en México tienes todo, sus atmósferas, sus calles son una gran fuente de ideas, además de que el caminar por ellas y ver su arquitectura es maravilloso", destacó el artista, que presume sus raíces.

"A mí me tocó esa época del llamado nuevo cine, pertenezco a esa generación que tuvo mucho por experimentar", comentó Caballero, quien ha podido hacer sólidas amistades como con su colega Brigitte Broch, a quien considera su mentora.

"Nosotros trabajamos juntos mucho tiempo, hasta que hicimos ´Romeo y Julieta´ que fue fundamental, porque me enseñó el cine de otro tamaño y la aspiración y sueños que se puede tener con cine de mayor presupuesto", comentó, aunque no demerita lo hecho en México, pues sabe que las temáticas alcanzan grandes niveles y por ello ha logrado destacar y tener presencia.

Se pensaría que Caballero logró tener su sueño americano, lo cual le produce risa, "mi carrera está más ligada a México, Latinoamérica, Europa y después a Estados Unidos".

"En el marco estadunidense he hecho tres o cuatro películas que me han enseñado mucho, pero lo importante para mí son los proyectos de donde vienen", aseguró el diseñador.

Además, reconoció que el trabajo en equipo ha sido la clave de esta presencia del cine mexicano en el extranjero, donde el arte también es un sigiloso narrador de emociones.

"La Dirección de Arte no sólo es recrear, eso es una parte, porque lo importante es poder crear emociones con lo visual", comentó Caballero, quien se muestra emocionado y satisfecho de lo que ha sido su trabajo, donde aún hay mucho camino por recorrer y mucho que aprender con la llegada de las nuevas tecnologías.

"Yo trato de actualizarme, pero también incorporo lo mejor de cada época para crear estas atmósferas", añadió el diseñador, quien pese a tener en la vitrina de su casa una codiciada estatuilla del Oscar, se muestra en constante búsqueda de proyectos.

"El Laberinto del Fauno" fue la pieza que le dio este reconocimiento que guarda al lado de una Diosa de Plata, un Ariel y un diploma en su estudio, donde da forma a sus nuevos proyectos, a los que por un par de meses guardará, para disfrutar de ser padre, hecho del que poco habla, pero cuya felicidad refleja.

"El Oscar me lo dieron por una película de fantasía y los proyectos que me llegaban eran de este género, así que por un tiempo no hice nada de eso, pero me regresé a México para trabajar en ´Rudo y Cursi´ al lado de amigos y romper también con eso de que ganan un Oscar y se van del país", explicó el artista, quien no quería quedarse encasillado.

"Satisfecho, si lo estoy, y aunque siempre estoy con las maletas en la puerta, mientras pueda regresar a México lo haré", concluyó el laureado Director de Arte, quien en breve mostrará sus recientes trabajos en las películas "Cry/Fly" de la peruana, Laura Losa y "Manto acuífero", de Michael Rowe.