Destaca Vargas Llosa ejemplo de Mandela para la política

El ex presidente sudafricano, Nelson Mandela, es el mejor ejemplo, y uno de los más escasos, de que la política es una actividad que puede mejorar la vida, afirmó el premio Nobel de Literatura 2010, Mario Vargas Llosa.

En un artículo de opinión en el diario español El País, el escritor peruano hizo un elogio al ex dirigente sudafricano del que destacó que con su quehacer pudo "reemplazar el fanatismo por la tolerancia, el odio por la solidaridad y el egoísmo por el bien".

"El estadista sudafricano transformó la historia de su país de una manera que nadie creía concebible y demostró, con su inteligencia, destreza, honestidad y valentía, que en el campo de la política a veces los milagros son posibles", aseveró.

Su legado se comenzó a gestar en la prisión de Robben Island, recluido a trabajos forzados por 27 años, y donde reemplazó sus ideas de cambiar al régimen de Sudáfrica no a través de la violencia sino de la política.

La labor de convencimiento primero a sus compañeros presos, después a sus correligionarios del Congreso Nacional Africano, y más aún a la minoría blanca (el 12 por ciento de la población que controlaba al 88 por ciento restante) "que una transición sin violencia era algo realizable".

"Mandela es todavía más digno de reconocimiento por este trabajo que fue contagiando poco a poco sus ideas y convicciones al conjunto de sus compatriotas, que por los extraordinarios servicios que prestaría después, desde el gobierno, a sus conciudadanos y a la cultura democrática", expuso.

Vargas Llosa se remitió a la Biblia para tratar de comprender "la convicción, la paciencia, voluntad de acero y heroísmo" para alcanzar ese nivel de convencimiento de los sudafricanos.

"Como la gota persistente que horada la piedra, Mandela fue abriendo puertas en esa ciudadela de desconfianza y temor", explicó.

Cuando Mandela llegó al poder, su popularidad "era indescriptible", incluso a él no le afectó "la devoción mitológica" como a otros líderes como Hitler, Stalin, Mao o Fidel Castro, que se volvieron demagogos y tiranos.

Mandela "siguió siendo el hombre sencillo, austero y honesto de antaño y ante la sorpresa de todo el mundo se negó a permanecer en el poder, como sus compatriotas le pedían. Se retiró y fue a pasar sus últimos años en la aldea indígena de donde era oriunda su familia".