Fraude y corrupción, los delitos del sacerdote del Vaticano

El Vaticano fue sacudido hoy por el arresto de uno de sus funcionarios administrativos, envuelto en una oscura trama de fraude y corrupción junto a un expolicía y un corredor financiero.

Tras la detención de Nunzio Scarano, que hasta hace un mes servía en la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica, la Procuraduría de Roma informó que inició una serie de investigaciones sobre una ingente suma de dinero a su disposición.

Originario de Salerno, zona del sur de Italia famosa por ser cuna de organizaciones mafiosas, el clérigo habría urdido una operación para importar ilegalmente desde Suiza 20 millones de euros (unos 26 millones de dólares).

El expolicía Giovanni Maria Zito y el broker Giovanni Carenzio debían ayudar a Scarano en el ingreso del dinero, pero problemas entre ellos alertaron a las fuerzas del orden.

Durante la investigación emergió que el sacerdote, que antes de consagrarse a Dios fue funcionario de la Deustche Bank, es titular de dos cuentas corrientes en el Instituto para las Obras de Religión, conocido como "banco del Vaticano".

Una de las cuentas sería personal y la otra tendría la denominación "fondo ancianos", en esta última habría recopilado una serie de donaciones ficticias, producto de lavado de dinero.

El procurador de Roma, Nello Rossi, precisó que Scarano está involucrado en dos casos distintos: uno conducido por la Procuraduría de Salerno, en el sur de Italia, y el otro por la justicia a su cargo.

En fecha reciente fue inscrito en el registro de los indagados en Salerno en un caso de supuesto lavado de dinero de unos 560 mil euros (unos 731 mil dólares).

Según los investigadores, el clérigo habría distribuido esa cantidad entre varias decenas de personas a cada una de las cuales les habría pedido cheques por 10 mil euros (unos 13 mil dólares) a cambio de esa misma cantidad en efectivo.

Esas cantidades habrían circulado por su cuenta en el "banco del Vaticano" disfrazadas de donaciones.

El otro caso involucra a la familia de Salerno D'Amico, cuyos miembros son propietarios de una empresa armadora y habrían pedido la ayuda de Scarano para ingresar a Italia los 20 millones de euros, que se presume son producto de evasión fiscal.

El broker Carencio, activo en el campo internacional (con negocios en las Canarias y en Suiza), custodiaba el dinero por cuenta de D'Amico, una suma que en un inicio era de 40 millones de euros y luego terminó siendo la mitad.

Pero, fue el propio Carencio el que saboteó, con una llamada anónima, el éxito de la maniobra. Aunque el avión privado con la suma aterrizó en Locarno, el dinero nunca fue retirado.

Una vocación adulta, como se dice en jerga eclesial, antes de consagrarse a Dios en marzo de 1987, Nunzio Scarano, fue empleado bancario.

Originario de Salerno, está incardinado en la arquidiócesis de Salerno-Campaña-Acerno, pero desde hace tiempo vive en Roma, en la Domus Internationalis Paulus VI de Vía de la Scrofa.

El Vaticano aseguró su plena disponibilidad a colaborar en la investigación y a través de su vocero, Federico Lombardi, reveló no haber recibido alguna solicitud al respecto de parte de la autoridad italiana, pero confirmó la "disponibilidad a una plena colaboración".

"Scarano había sido suspendido del servicio del APSA desde hace más de un mes, apenas los superiores habían sido informados que era investigado", dijo a la prensa el sacerdote jesuita.

"Ello en aplicación del reglamento de la Curia Romana, que impone la suspensión cautelar para las personas para las cuales ha sido iniciada una acción penal", agregó.

En la orden de custodia cautelar emanada por la jueza Bárbara Callari, "el clérigo no dudó en utilizar articuladas estrategias y a involucrar a numerosos sujetos terceros al fin de cumplir operaciones financieras sin respetar la normativa contra el lavado de dinero".