Bajan 57 por ciento crímenes contra gays y travestis en Argentina

Los crímenes de odio cometidos en contra de gays y travestis en Argentina disminuyeron en 57 por ciento en el último año, reveló hoy la Comunidad Homosexual del país sudamericano (CHA).

La organización dio a conocer este jueves su Informe Anual sobre casos de discriminación por Orientación Sexual e Identidad y Expresión de Género, el cual elabora desde 1993.

En el documento reveló que en 2011 se registraron 14 asesinatos en contra de personas atacadas únicamente por su condición sexual, pero en 2012 la cifra fueron seis casos.

Pese a la reducción, la CHA advirtió que "seguiremos trabajando para que los crímenes de odio y cualquier expresión de discriminación por orientación sexual, identidad y expresión de género se transforme en la celebración de la diversidad".

Además de la denuncia pública de estos actos de violación de derechos humanos, agregó, "nos proponemos generar memoria colectiva para recuperar nuestra historia y rescatarnos del olvido que nos condena a la impunidad y la falta de justicia".

El informe relata el caso de la travesti "Miquilo", cuyo verdadero nombre era Miguel Angel Mamaní, y quien fue asesinada a los 29 años en la provincia de Salta por una banda de hombres jóvenes que se bajaron de un auto rojo y la apuñalaron en todo el cuerpo.

En la lista negra del año 2012 también se cita la historia de José Uriarte, un operador turístico de 74 años asesinado en un céntrico barrio de Buenos Aires por un presunto amante ocasional.

Uno de los casos más resonantes fue el de Horacio José Sebaste, un homosexual de 59 años y hermano del embajador argentino en Haití, que fue asesinado por un joven de 18 años que lo golpeó y luego lo asfixió con un pañuelo embebido en cloroformo.

A ellos se les sumó "Zaira", una travesti de 31 años cuyo verdadero nombre era Lucas Almada y que fue ahorcada por su pareja, Alejandro Daniel Noble, de 20 años, quien luego se suicidó.

Para fines de 2012 se supo del asesinato de Arnaldo Ríos, un gay de 48 años que fue encontrado en su departamento del barrio de Almagro, en Buenos Aires, atado, golpeado y apuñalado.

Finalmente se registró el caso de Julio Alberto Romero, de 60 años, y cuyo homicidio -producto de un brutal golpe en la cabeza- se atribuye a un asesino que no ha sido encontrado.