El Papa no mira televisión, pero comprende su importancia

El Papa no mira televisión ni escucha la radio, ama el cine y prefiere utilizar el tiempo para leer, pero comprende la importancia de los medios de comunicación, reveló hoy Julio Rimoldi, uno de sus cercanos colaboradores en Buenos Aires.

Rimoldi, director del Canal 21 del arzobispado de la capital argentina, ilustró cómo fue la relación entre Jorge Mario Bergoglio y el mundo de los medios, durante una conferencia de prensa en El Vaticano.

"Muchos saben que siendo cardenal, el hoy Papa Francisco, no miraba televisión ni escuchaba mucho la radio. Sin embargo entendía la importancia fundamental de la TV como herramienta de evangelización", relató.

Sostuvo que no es casualidad que el actual líder católico pida una Iglesia que no sea "autorreferencial" y que "salga a la calle", porque es lo mismo que pedía en Buenos Aires a su clero.

"El tener una televisión coincidía con este anhelo del cardenal, salir al encuentro del otro. Nos pedía no una televisión de sacristía, sino que estuviera basada en los valores fundamentales del servicio y la solidaridad", precisó.

Rimoldi, quien trabajó junto al Papa durante más de 20 años, describió la historia del Canal 21, que nació en 1994 luego que las autoridades argentinas concedieron a la Iglesia el uso de una frecuencia abierta que se transmite en la capital del país.

En ese tiempo el entonces nuncio apostólico en Buenos Aires le dijo a Bergoglio que era necesario asumir el control de la frecuencia y explotarla porque, si no se usaba, se debía reintegrar a los organismos de control.

Entonces el clérigo llamó a Rimoldi y le dijo: "Julio, ¿qué hacemos con esto? Porque es un dolor de cabeza". El ahora director respondió: "Es un dolor de cabeza, de espalda, de piernas, de todo".

Y le replicó: "Es una asignatura pendiente que tenemos como Iglesia el brindar contenido de valores universales, no necesariamente confesionales".

"Es una cuestión de autoridad moral, porque la Iglesia sale a decir que la televisión es basura, que los contenidos no sirven. Si hoy nosotros tenemos la posibilidad de brindar algo y no lo hacemos, entonces tenemos que cerrar la boca y no criticar más", apuntó.

Bergoglio se convenció así sobre la necesidad de tener una televisión católica y le preguntó a su interlocutor si estaba capacitado para llevarla adelante, pero él le dijo que no, dejándolo estupefacto.

Rimoldi continuó: "Creo que en la Iglesia tenemos un gran pecado que es la soberbia y creemos que todo nos va a salir bien. Pensamos que como nos guía el espíritu santo, todo lo que hagamos va a estar bien".

"Hagamos un canal de puertas abiertas, donde habrá muchísima gente que se incorporará y nos ayudará. Al final no nos equivocamos", estableció.

El director del Canal 21 reconoció que Bergoglio nunca estuvo demasiado convencido del proyecto hasta que pidió apoyo a la Conferencia Episcopal Italiana y lo recibió sin mayores problemas, aunque las posibilidades eran pocas.

"El 13 de marzo pasamos a ser la televisión de Buenos Aires a ser la TV del Papa, de la noche a la mañana. Ahora tomamos una exposición mundial, nos han llegado pedidos de todos los rincones de la tierra", sostuvo.

"Nosotros tenemos -añadió- un archivo de imágenes del cardenal Bergoglio desde su ordenación episcopal, en el año 1992, cuando llegó a Buenos Aires".

De hecho ese amplio archivo de imágenes ahora será gestionado en Europa y otras partes del mundo por el Centro Televisivo Vaticano (CTV), gracias a un acuerdo que firmaron ambas instituciones.

Un convenio por el cual el Papa Francisco se mostró "muy contento" porque será un modo para hacer conocer, en Italia y en Europa, la realidad de la Iglesia de Buenos Aires.

"El uso de las imágenes ayudan a construir puentes y a conocer formas de ser Iglesia en varias latitudes del mundo. Ayudan en alguna manera a hacernos menos extraños y a alimentar la comunión", dijo el pontífice.