Vuelve el espíritu de Renato Leduc a "La jalisciense"

La tertulia fue entre periodistas, poetas y amigos de Renato Leduc. El punto de encuentro, la cantina "La jalisciense", postrero reducto donde "el último gran bohemio de México", según Carlos Monsiváis, volcó sus bufonadas. El pretexto, presentar "Soy un hombre de pluma y me llamo Renato".

El libro, dado a conocer entre mezcal de excepcional producción (sólo se embotellaron 40 muestras de esa producción), añoranzas y un número difícil de cuantificar de chistes, anécdotas y aforismos del ingenioso don Renato, se debe a una iniciativa que tardó año y medio en madurar, según se informó.

Todo sucedió la víspera en el corazón de Tlalpan, sitio donde vio la luz primera el poeta y periodista Leduc, cuyo espíritu volvió a rondar entre las mesas y sillas de "La jalisciense". En el acto, Fred Álvarez y Pepe Alcaraz, coordinadores y por lo mismo estrategas del libro, acogieron a los "Leduccistas" de hueso colorado.

En la arenga, ambos coordinadores informaron que viene a ser una suerte de "libro que faltaba por hacer sobre ese personaje entrañable. Muchos se han escrito sobre su vida y obra, pero ninguno había reunido de manera tan puntual y precisa sus fabulillas inéditas ni sus crónicas periodísticas más celebradas".

En "Soy un hombre de pluma y me llamo Renato", editado por Artes e Historia de México, se dan cita, abundaron, vates y periodistas como Humberto Musacchio, Jorge Meléndez, José Falconi, Gonzalo Martré, Higinio Chávez, Angélica Galicia, Oralba Castillo y Raúl Casamadrid.

Del poeta Roberto López Moreno se transcribe el discurso que pronunció durante el acto en el que se impuso el nombre de Avenida Renato Leduc a la anticuada Avenida del Ferrocarril, en la delegación Tlalpan, y de Vicente Quirarte, académico de la lengua, se incluyen sus palabras para evocar a Leduc en el Bar Mancera.

El libro encierra a todo el Leduc que el grueso de la gente conoció y recuerda con aprecio, pero, además, al Renato poco conocido. Entre otros textos se incluyó una entrevista con su hija Patricia, una entrevista-charla entre Francisco Liguori y Renato Leduc con Oralba Castillo y colaboraciones de prensa de este personaje.

Poemas y fabulillas del propio Leduc, ilustradas profusamente con fotografías que pertenecen al Archivo "Tomás Montero", dan vida a las 187 páginas del libro que con una cuota de recuperación de 200 pesos, se llevaron a casa muchos de los contertulios. Al final, un "¡Salud por Renato Leduc!" permeó la etílica atmósfera.

NTX/JCC/MCV