Llega al CCB el montaje "Las tribulaciones de Virginia"

Un espectáculo con muñecos, autómatas animados por poleas y pedales, juguetes mecánicos y máquinas inspiradas en experimentos de causa-efecto, es "Las tribulaciones de Virginia", que a partir del mañana arrancará temporada en el Teatro "El Galeón" del Centro Cultural del Bosque (CCB), en esta ciudad.

Bajo la dirección y producción de los hermanos Pepe y Jomi Oligor, la obra, que ha recorrido 15 países en más de 90 escenarios y ofrecido un total de 450 representaciones, llega a México para sorprender no a los niños sino al público adulto.

En esta obra, los hermanos de origen español cuentan la desventura de Valentín, un hombre que prueba las miles del amor gracias a Virginia, quien un día se va; él sufre de amor, es una historia universal en la que no importa lo que se cuenta sino cómo se cuenta.

Todo lo provisto en escena sumerge al espectador en un mundo de fantasía lúdica, donde la magia remonta a la niñez, pues en esa etapa de la vida sólo basta con pensar las cosas para hacerlas realidad.

"La obra cuenta esos momentos catastróficos cuando te escondes detrás del armario, va pasando la vida, y de repente durante la mudanza abres una caja y sale todo.

"Es una historia de amor y desamor, es la vida misma, una obra en la que abordamos los aspectos que a veces quedan en la sombra por los desamores, desde la perspectiva que a nadie le gusta tratar", dijo a Notimex Jomi Oligor.

De acuerdo con el creador, este nuevo tipo de teatro surgió del encierro de él y su hermano en un sótano, luego de un desaire amoroso que los orilló a refugiarse en ese lugar.

Tras un proceso de tres años, que fungió como una especie de refugio para ellos, dijo, surgieron "Las tribulaciones de Virginia", montaje que se presentará en Monterrey, Mérida y San Luis Potosí, luego de su temporada en "El Galeón".

"Al principio no había la pretensión de hacer un espectáculo, sino que nos dedicamos a crear estos artilugios y mecanismo, destripábamos juguetes, nos confeccionábamos por dentro, los convertíamos en otra cosa, nos entreteníamos y estábamos más a gusto dentro del sótano que afuera, y de manera intuitiva, como armar un Frankestein, salió todo esto que acabó siendo un espectáculo", explicó Jomi en entrevista.

Una carpa recrea el sótano de Valentín, donde cohabitan trenes de juguete, elefantes, muñecos, cajas musicales y otros objetos; es un espacio íntimo cuya cercanía produce una atmósfera muy particular, "como si alguien susurrará a una historia que no quisiéramos que nunca terminará".

El éxito de ambos hermanos llegó a oídos de profesionales del teatro, quienes los invitaron a convertir todo aquello en algo transportable para ser exhibido en carpas públicas de todo el mundo.

A decir de Jomi, la obra cuenta con "un ambiente íntimo, frágil y verdadero; es el lugar preciso para que el público se adentre en un viaje por los rincones escondidos de la memoria, a los sitios por los que hace tiempo ya no transita y que 'Las tribulaciones de Virginia' hace posible".