Invoca Papa Francisco la protección de la Virgen de Guadalupe

El Papa Francisco invocó hoy la protección de la Virgen de Guadalupe al saludar al sacerdote mexicano José Manuel Suazo, en una audiencia pública donde otros presbíteros le regalaron una tela con la imagen de esa advocación.

Tras pronunciar su catequesis, ante más de 60 mil personas en la Plaza de San Pedro del Vaticano, y durante los saludos del "besamanos", el pontífice se entretuvo unos instantes con Suazo, que dejará la capital italiana el próximo lunes.

El sacerdote acaba de concluir su periodo de cuatro años como Prefecto de Estudios en el Pontificio Colegio Mexicano de Roma, la residencia para curas de ese país que estudian en universidades adscritas al Vaticano.

"Fui a agradecer a Dios por este servicio que termina, expresar la alegría y gozo de predicar el evangelio, y le agradecí al Papa que nos recuerde siempre que Dios nos ama a todos", dijo Suazo a Notimex.

Contó además que le mostró a Jorge Mario Bergoglio una imagen de la Guadalupana y le comentó que los mexicanos le enviaban saludos y gratitud por su ministerio petrino.

"Me dijo: rece por mi, usted que es mexicano pida a la Virgen de Guadalupe que me proteja y ahora que se regresa hay que seguir la misión evangelizadora", añadió.

Antes del comienzo de la audiencia otro grupo de sacerdotes mexicanos regalaron al Papa una tela con la imagen de la Virgen de Guadalupe y pidieron una especial bendición, que el líder católico concedió sin problemas.

El breve encuentro tuvo lugar durante el ya tradicional largo recorrido en papamóvil que cada miércoles lleva a cabo Francisco antes de su catequesis.

Aunque la audiencia comenzaba a las 10:30 horas local (08:30 GMT), el vehículo blanco salió a la plaza varios minutos antes de las 10:00 y comenzó a serpentear entre la multitud, que se abalanzaba a las vallas para poder tocar al pontífice.

En un momento el jeep blanco se paró para que Francisco besase a una niña y junto a ella estaba un grupo numeroso de sacerdotes vestidos de negro. Uno de ellos le alcanzó el mini ayate al Papa, quien lo tomó y lo mostró con un gesto de triunfo.