Prioritario, el respeto a derechos de reclusas y sus hijos: CNDH

Las presas y sus hijos tienen derecho de que se garantice su seguridad y el irrestricto respeto a sus garantías fundamentales, así como dar trato especial a las indígenas, sostuvo el ombudsman nacional Raúl Plascencia Villanueva.

Señaló que las autoridades encargadas de los 69 centros de reclusión que albergan población mixta y los 12 de mujeres deben adoptar medidas para garantizar la protección, defensa y ejercicio efectivo de los derechos humanos de las presidiarias en el país.

Al presentar el informe especial sobre el estado que guardan los derechos humanos de las mujeres internas en centros de reclusión de la República, detalló que al mes de abril de 2013 la población femenil en cárceles ascendía a 11 mil 901.

El presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) comentó que de acuerdo con el órgano administrativo desconcentrado de Prevención y Readaptación Social, de ese total ocho mil 839 corresponden al fuero común y tres mil 62 son del fuero federal.

Aseveró que de los 69 centros de reclusión que albergan población mixta, en 47 de ellos existe un régimen de autogobierno, lo cual pone en riesgo la seguridad e integridad de las mujeres convictas, así como del personal que labora en esos sitios.

La población de mujeres indígenas en reclusión asciende a 290, de las cuales 236 son del fuero común y 54 del fuero federal; ellas pertenecen a 27 diferentes grupos étnicos como náhuatl, mixteco, otomí, cora, huasteco y huichol, entre otros.

El ombudsman comentó que entre sus propuestas a gobernadores, el jefe de gobierno y el titular de la Comisión Nacional de Seguridad propone diseñar políticas penitenciarias encaminadas a mejorar el sistema con un enfoque de género, a efecto de que la reclusión de las mujeres se lleve a cabo en inmuebles separados a la de los hombres.

También urgió a girar instrucciones a las autoridades responsables para que tome las medidas necesarias, a fin de que las mujeres que permanecen en los centros penitenciarios y los hijos que conviven con ellas en esas instalaciones reciban un trato respetuoso y digno.

Plascencia Villanueva indicó que entre las recomendaciones giradas se encuentra generar condiciones para que las mujeres en reclusión cuenten con actividades educativas y laborales remuneradas, en estricto apego al respeto a sus derechos humanos.

De igual forma ha propuesto que se tomen en cuenta el idioma, la cultura, así como los usos y costumbres de las indígenas.

Además se planteó desarrollar un programa de capacitación para personal directivo, técnico y de custodia en el que se promuevan temas relacionados con la prevención de la tortura, tratos crueles, inhumanos y degradantes, con el objeto de garantizar la seguridad y el respeto a los derechos humanos de las reclusas y de sus hijos en los penales.