Irrigan sólo 12 por ciento de hectáreas cultivadas en América

A pesar de que América posee 46 por ciento de los recursos hídricos del mundo, casi dos tercios de su territorio son zonas áridas o semiáridas y sólo son irrigadas 12 por ciento de las 95 millones de hectáreas cultivadas, reveló un estudio sobre el agua del IICA.

El análisis de ese organismo internacional abundó que en este hemisferio existe infraestructura de riego para 48 millones de hectáreas pero sólo se irrigan 39 millones, debido en parte a los daños en los sistemas de suministro y conducción del agua.

El Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) aseveró que Centroamérica es una región privilegiada por sus recursos hídricos, ya que la disponibilidad de agua es de 23 mil metros cúbicos al año por habitante, casi el triple del promedio mundial.

Sin embargo existen países en situaciones extremas como Haití, donde la disponibilidad del líquido es inferior a mil 700 metros cúbicos per cápita al año, mientras que en Surinam es superior a los 300 mil metros cúbicos anuales por habitante.

"En México, Centroamérica y otras regiones la distribución del agua está sujeta a variaciones geográficas y estacionales que resultan en periodo de escasez, algunas veces extrema y en periodos de gran abundancia, incluso con inundaciones", afirmó el organismo regional que tiene su sede en Costa Rica.

El IICA sostuvo que si bien la productividad de la agricultura de riego es mayor que la que usa agua de lluvia o de temporal, en el continente americano han disminuido las inversiones en infraestructuras nuevas.

"De casi 12 millones de hectáreas nuevas bajo riego en la década de los 70 del siglo pasado, se pasó a sólo seis millones de hectáreas nuevas en la primera década del siglo XXI", advirtió el IICA, que alertó además que para 2050 más de 70 por ciento de la población del continente vivirá en zonas urbanas.

Detalló que el cambio climático impactará la producción, la salud, la infraestructura, los medios de vida y la seguridad de la población, lo que limitará cada vez la disponibilidad del vital líquido e incrementará la competencia por tener acceso al recurso hídrico.