Meses sin intereses, práctica que compromete ingresos futuros

El pago con tarjeta de crédito a meses sin interés se ha vuelto una práctica muy común para los mexicanos, pero las compras compulsivas y los gastos innecesarios pueden ocasionar que se pierda el control sobre las finanzas personales.

De acuerdo con Principal Financial Group, este tipo de compras permite disfrutar de un bien, en vez de esperar hasta juntar el dinero y comprarlo de contado, aunque esta práctica puede ser engañosa si se acumulan grandes deudas.

Según la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), cuando se hace una compra de este tipo, comúnmente a plazos de seis, 12 y 18 meses, se compromete una parte del dinero que se ganará a futuro.

Ello porque, por ejemplo, si se compra un producto que cuesta 12 mil pesos a un plazo de 12 meses, se tendrán que pagar mil pesos por mes, sumado a otros productos que se hayan adquirido a plazos, además del monto total de la deuda de la tarjeta.

Cabe destacar que la promoción a meses sin interés es muy diferente que la de plazos fijos, pues en esta última, a pesar de que se paga una cantidad fija por mes, esta cifra ya incluye el respectivo pago de intereses.

Además, ante el incumplimiento de un esquema de meses sin intereses, los bancos pueden cancelar dicho beneficio y cargar al crédito revolvente el saldo pendiente que se tenga a la fecha, únicamente por la promoción que incurra en impago.

A pesar de ello, la mayoría de las instituciones crediticias generalmente envía a la cuenta revolvente tan solo la mensualidad que no se pagó, aunque dicho incumplimiento también comienza a generar intereses.

Por ello, el grupo financiero recomienda "evitar firmar por más de lo que se pueda pagar cómodamente con el salario" y no quemar el crédito con compras que tal vez no sea buena idea firmar a plazos, como ropa o la cuenta del supermercado.

Asimismo, recomienda tomarse un momento para saber si lo que se comprará en realidad se necesita o si sólo se está cayendo en una promoción que claramente está tentando la necesidad de adquirir un bien de moda o temporal.

Como ejemplo, refiere que algunos productos por los que se puede firmar a plazos son boletos de avión (tres meses), la cuenta de un parto en un hospital (seis meses), un refrigerador o un electrodoméstico que dure más de 10 años (de seis a nueve meses) o un automóvil (36 meses).

Principal Financial Group concluye que el problema no es comprar a plazos sino organizar los ingresos y gastos para plantearse metas financieras, como un ahorro recurrente o para el retiro, y mantener de esa forma unas finanzas sanas.