Alarma en Argentina por imparable ola de feminicidios

Los asesinatos o ataques en contra de mujeres registrados durante el último mes renovaron la alarma que hay en Argentina por la imparable ola de feminicidios que crece a pesar del endurecimiento de las penas.

El pasado 31 de marzo, en la ciudad de Córdoba, una mujer de 45 años fue decapitada por su pareja, un paciente siquiátrico que la mató después de una pelea.

Una semana más tarde, en la patagónica ciudad de San Martín de los Andes, una joven de 23 años fue secuestrada por su novio, quien manejaba a gran velocidad el auto en el que se la llevaba y que terminó hundido en un lago en el que ambos murieron ahogados.

El 9 de abril, una joven de 26 años fue asesinada a puñaladas por su novio en el lujoso barrio de Puerto Madero de Buenos Aires, después de discutir con ella y perseguirla por las calles.

Pasaron sólo dos días para que se conociera la noticia de que, en la provincia de Entre Ríos un hombre había estrellado su auto con la intención de matar a sus hijos mellizos de siete años en venganza contra su mujer.

"Nunca los vas a volver a ver", amenazó el hombre que cumplió a medias su cometido, ya que uno de los niños murió, y el otro se encuentra grave.

El 14 de abril, en la ciudad de Córdoba, una mujer de 45 años fue asesinada por su ex esposo, quien entró a la escuela en la que ella trabajaba para acuchillarla mientras les daba clases a niños de tres y cuatro años que presenciaron el crimen.

La semana pasada, pero en Rosario, un hombre apuñaló en el vientre a su mujer embarazada de seis meses, lo que provocó que el niño naciera prematuro, pero murió la víspera.

Los casos se acumulan a pesar de que Argentina tiene una de las leyes más severas en materia de violencia de género, ya que se prevé la cadena perpetua por femicidios.

De acuerdo con informes de la organización no gubernamental La Casa del Encuentro, de 2008 a 2014 fueron asesinadas 1808 mujeres, la mayoría en manos de sus maridos, ex novios o parejas.

Esto convierte a Argentina en el país de Sudamérica con la mayor tasa de feminicidios, ya que se comete uno cada 30 horas, lo que demuestra el fracaso de las políticas públicas en la materia.