Dedica Academia Mexicana de la Lengua sesión a Rubén Bonifaz Nuño

Al participar en una sesión pública solemne de la Academia Mexicana de la Lengua (AML), dedicada al poeta y clasicista Rubén Bonifaz Nuño (1923-2013), el escritor mexicano Vicente Quirarte lo describió como "el más clásico y mexicano de nuestros poetas".

El académico destacó que entre las numerosas luces de la constelación que Bonifaz Nuño trazó para ser fiel a la consigna que descubre en el hombre la medida de todas las cosas, "la poesía fue la más libre de sus ocupaciones", como quedó reflejado en su amplia e importante obra.

"En un poeta tan riguroso como él, semejante afirmación parecería un elegante juego de palabras", dijo, a la vez que agregó convencido que, sin embargo, "quien examina en conjunto su aventura verbal y la compara con la vida del autor descubre que el hombre supo llevar a la práctica lo planteado por el poeta".

Quirarte comentó, esta noche en el Salón de Actos del Museo Nacional de Arte (Munal), que la poesía fue para el homenajeado "una labor solitaria, compañera de duelos y alegrías, de lectores que en sus palabras encontraron una vía para latir, al mismo tiempo que el corazón del mundo".

Carácter es destino, sentenció el orador, para añadir que su importante e inigualable tarea como traductor de los clásicos grecolatinos estuvo centrada en autores que sintetizan los valores que lo determinaron desde que era aquel niño de San Ángel, lector de Julio Verne.

"Sobre todas las cosas, Rubén Bonifaz Nuño fue el poeta del amor y en la práctica de ese oficio forjó algunos de sus mejores versos", subrayó Quirarte, quien de inmediato expuso que fue en 1945 cuando el poeta veracruzano publicó "La muerte del ángel", su primer libro de poemas, muy celebrado.

El tiempo transcurrió inexorable y medio siglo después, el mundo y el poeta ya habían cambiado. "El joven taciturno y valiente que descubría el fin de la inocencia, no era el hombre maduro, el niño grande cuya carcajada nos estremecía la osamenta y brindaba una nueva lección de hombría", apuntó.

En ese contexto, acotó, Bonifaz Nuño aprendió a reírse de sí mismo y, lo que es más ejemplar y difícil, "nos enseñó que cada uno de sus versos es una lección práctica de vida. En medio siglo de iluminaciones, el poeta vivió, escribió y amó, además de dejar huellas indelebles de su triple ejercicio".

Hablar de Rubén Bonifaz Nuño, dijo Quirarte elevando la voz, "es referirse a las mejores virtudes del género humano", y con esa frase, dio el micrófono a otros académicos que, con la medalla que los acredita como miembros de la AML al pecho, discurrieron.

Los académicos que fueron invitados para verter sus glosas y comentarios en torno a la vida y obra de Rubén Bonifaz Nuño, nacido en Córdoba, Veracruz, el 12 de noviembre de 1923 y fallecido el 31 de enero de 2013, fueron Eduardo Lizalde, Hugo Gutiérrez Vega y Felipe Garrido.