INAH destaca labor científica y docente de María Teresa Jaén Esquivel

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) elogió las aportaciones de la antropóloga física María Teresa Jaén Esquivel, quien falleció el pasado fin de semana en la Ciudad de México, a los 81 años de edad.

Entre sus contribuciones destacan la elaboración de una propuesta metodológica para el estudio de la salud y nutrición de poblaciones antiguas, y diversos apartados por tipos de padecimientos.

Originaria de Chiriqui, Panamá, la especialista nació el 4 de julio de 1933 y realizó sus estudios de maestra en la Escuela Normal "Juan Demóstenes Arosemena".

Luego de graduarse, viajó a la Ciudad de México, donde cursó la Maestría en Ciencias Antropológicas con especialidad en Antropología Física.

En 1959 ingresó al INAH, siendo estudiante, con plaza de practicante en Ciencias Histórico-Geográficas, y tres años después presentó la tesis de grado, enfocando su trabajo a un tema craneológico: "Comparación de los métodos para estimar la capacidad craneana".

Tras la creación del Departamento de Antropología Física del INAH, hoy Dirección de Antropología Física, recibió el nombramiento de profesora investigadora de tiempo completo.

Paralelo a su labor de investigación, Jaén Esquivel impartió cátedra en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), la Universidad Iberoamericana, la Escuela Superior de Medicina del Instituto Politécnico Nacional (IPN) y el Centro Universitario de Ciencias Humanas, A.C.

Entre los temas que enseñó figura la materia de Paleopatología, además de su labor como directora de tesis a nivel de licenciatura y de maestría.

De acuerdo con el INAH, desde 1960 efectuó trabajo de campo, por lo que participó no sólo en la exploración de tumbas prehispánicas, sino también de entierros coloniales.

La antropóloga, cuyo trabajo de laboratorio absorbió buena parte de su tiempo académico, es mentora de muchos de los especialistas más notables de la actualidad.

A ellos legó no solamente la limpieza, restauración, consolidación, reconstrucción, marcado y embalaje de restos óseos, sino también cómo realizar la descripción morfométrica de un esqueleto y, sobre todo, a reconocer e identificar aquellos padecimientos que dejan huella en los huesos.

Jaén Esquivel, quien sumó más de 50 años ininterrumpidos de labores como investigadora del INAH, no sólo efectuó labores de investigación y docencia, sino que contribuyó desempeñando comisiones especiales dentro del Instituto.

En este sentido, fue parte de la Subcomisión de Evaluación y Promoción del Personal de Investigación y Docencia, de 1989 a 2005, y del grupo de editores del libro "Homenaje al Maestro Arturo Romano. Tiempo, Población y Sociedad".

En su trabajo de campo figuran la medición de cráneos y recopilación de datos de mutilación dentaria en los estados de Yucatán y Campeche, la exploración de tumbas prehispánicas en el cerro Guacamaya, Sierra de Juárez, Oaxaca, y el reconocimiento arqueológico en la Sierra Madre Occidental entre Sonora y Chihuahua.

Igualmente, llevó a cabo la exploración de dos tumbas en la zona arqueológica de Zaachila, Oaxaca; de restos del Convento de Tepotzotlán, Estado de México; de enterramientos humanos en la zona arqueológica de Tlatilco, Estado de México, y de entierros coloniales en la nave de la iglesia del ex Convento de San Jerónimo, Distrito Federal.

En 2012 presentó su examen doctoral "Condiciones de vida y salud en una comunidad religiosa de la Ciudad de México, en los siglos XVI al XIX".