Buscará Quijano recuperar poder de la derecha en El Salvador

El político Norman Quijano busca hacer historia en las elecciones del próximo domingo con una victoria que le permita recuperar la Presidencia a la derechista Alianza Republicana Nacionalista (Arena), que perdió el poder en 2009.

Quijano, con dos triunfos al frente de la alcaldía capitalina, la última en 2012 y que se vio obligado a depositar el cargo para dedicarse a su campaña presidencial, ha tenido como eje de su campaña "Recuperemos El Salvador".

Los analistas y la actual administración de izquierda interpretan el eslogan de Quijano y su partido Arena -que estuvo en el gobierno durante 20 años- de volver a "oscuros gobiernos pasados y de privilegios".

La aspiración de Quijano, quien nació un 2 de noviembre de 1946 en la ciudad occidental de Santa Ana, se han visto disminuida por la investigación que pesa sobre el ex presidente, Francisco Flores, por la desaparición de 10 millones de dólares donados por Taiwán.

Hasta la víspera, en el último día de proselitismo, ni Quijano ni el partido Arena hicieron nada por despedir a Flores, ni al venezolano Juan José Rendón, quien tiene una alerta de la Policía Internacional (INTERPOL) desde Miami, principales asesores de su campaña.

La imagen del mismo Quijano se vio opacada también por el desvío de fondos que realizó en la alcaldía, lo cual le impedía que la Corte de Cuentas le diera el finiquito para su inscripción, entre otras acusaciones en contra.

Desde muy joven, Quijano quien tiene como compañero de fórmula a René Portillo, un docente universitario desconocido, se involucró en el instituto tricolor y para 1998 se convirtió en gerente de proyecto cuando el ex presidente, Armando Calderón Sol, era alcalde de San Salvador.

Desde entonces, el odontólogo de profesión se dedicó de lleno a la política y fue electo diputado por 15 años, hasta que dejó la carrera legislativa para buscar la alcaldía de la capital en 2009, que estuvo en manos de la izquierda por casi 12 años y luego en 2012 volvió a ser reelecto.

Acumulado su peso político y fiel a la dirigencia del Comité Ejecutivo Nacional (Coena) de Arena, partido ligado al poder económico del país, Quijano logra la candidatura presidencial en medio del descontento de su militancia y causó más división desde que perdió el poder en 2009.

Cuando Quijano inició la carrera presidencial las encuestas lo ponían arriba de las preferencias, sin embargo, ahora se ubica con 12 y 14 puntos de desventaja ante su principal contrincante, Salvador Sánchez Cerén, del oficialista Frente Farabundo Martí para la Liberación (FMLN).

En sus primeras declaraciones como aspirante a la Presidencia, calificó de "despilfarro" los programas sociales como los paquetes escolares que otorga el actual gobierno y tras a conmoción que generó en la población, se retractó pero mucha gente ya no creyó nada.

El político impulsó una campaña agresiva en la que buscó implicar al actual gobierno del presidente, Mauricio Funes, de haber pactado con las pandillas criminales, pero su estrategia tuvo un impacto de críticas en las redes sociales y de la población.

El candidato de Arena, divorciado y con dos hijas de su antiguo matrimonio que le acompañaron en la campaña, enfrentó al actual presidente Funes con toda severidad, a quien acusó de usar los bienes del Estado para desprestigiarlo a él y su partido y favorecer la imagen del FMLN.

En el "Plan País", que diseñó, Quijano ha prometido combatir a las pandillas, militar los cuerpos de Seguridad Pública y ha afirmado que "haré lo que tenga que hacer".

El aspirante arenero, que ha adelantado que en caso llegue a la Presidencia, una de sus hijas será la primera dama de la República, además, propone reforzar la educación, atraer inversión para generar empleo y hacer crecer al país.

"Esta es una lucha por salvar la democracia en el país", ha dicho Quijano, en tanto aseguró que el "fracaso más grande del gobierno del FMLN ha sido no brindarle seguridad al ciudadano y ha tratado de engañarnos con su tregua".