Pide CE a UE destinar más recursos contra desnutrición infantil

La Comisión Europea pidió hoy a los países de la Unión Europea aumentar a 230 millones de euros (313 millones de dólares) el presupuesto anual para el reparto de frutas, hortalizas y leche en escuelas, para mejorar la nutrición de niños.

La propuesta del Ejecutivo, que también busca reforzar la lucha contra la obesidad infantil, contempla destinar 150 millones de euros (203 millones de dólares) por curso escolar para las frutas y hortalizas y 80 millones de euros (109 millones de dólares) para la leche.

El actual presupuesto se eleva a 197 millones de euros (267 millones de dólares), de los cuales 122 millones de euros (166 millones de dólares) se destinan a frutas y hortalizas y los otros 75 millones de euros (102 millones de dólares) a la leche.

De acuerdo con la propuesta de Bruselas, se ampliaría la gama de productos agrícolas ofrecidos por los programas de reparto, que benefician cada año a cerca de 30 millones de niños.

"En un contexto caracterizado por el consumo en descenso que hacen de esos productos los niños, el objetivo es combatir con más eficacia la deficiente nutrición de nuestros hijos, reforzar la dimensión educativa de los programas y contribuir a la lucha contra la obesidad", explicó el comisario europeo de Agricultura, Dacian Ciolos, en un comunicado.

De acuerdo a la Organización Mundial de Salud (OMS), en la UE aproximadamente uno de cada tres niños de entre seis y nueve años de edad sufría de sobrepeso u obesidad en 2010, una proporción que dos años antes era de uno para cada cuatro niños.

Su propuesta también preve combinar ambos programas en un único marco jurídico y financiero, lo que permitiría racionalizar los requisitos administrativos y reducir los costos de gestión.

Con el lema "Come bien - siéntete bien", el nuevo programa daría mayor atención a medidas educativas destinadas a aumentar la sensibilidad de los niños ante la necesidad de unos hábitos de alimentación saludables.

Además, abordaría temas relacionados con la sostenibilidad, el medio ambiente y los residuos alimentarios.

La participación de cada país sería voluntaria y los gobiernos nacionales tendrían autonomía para elegir los productos que deseen distribuir en sus escuelas.