Deben sociedad y gobierno enfrentar resistencia a mejorar enseñanza

La sociedad y las autoridades necesitan una decisión firme para enfrentar los intereses que se resisten a la implementación de políticas educativas encaminadas a mejorar lo que se enseña en las aulas mexicanas, señaló Marco Antonio Fernández Martínez.

El director de Investigación en México Evalúa destacó que dicho esfuerzo debe atajar de una vez por todas las prácticas de corrupción que tanto daño provocan en el aprovechamiento de los niños y jóvenes y que generan costos elevados para el país.

En el marco de la presentación regional del Informe de seguimiento de la educación para todos en el mundo, de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), dijo que la mejora de la calidad educativa debe ser un esfuerzo colectivo de la sociedad mexicana.

Si bien es cierto que los maestros son actores fundamentales, no puede olvidar la labor de los padres de familia como aliados clave en alcanzar la excelencia educativa, expuso ante autoridades de la Secretaría de Educación Pública (SEP) y la UNESCO.

Fernández Martínez consideró que en la educación mexicana la lógica de preservar funciones político-electorales, el crecimiento de la impunidad, el uso indebido de presupuestos, la desatención en la formación, selección y capacitación son algunos de los factores que han operado en contra de la excelencia.

Lamentablemente, expresó, durante mucho tiempo el derecho de manifestación y de seguridad laboral de los maestros han importado más que el derecho de una educación de calidad para los niños mexicanos.

"Gordillo (Elba Esther) se ha ido, quienes se benefician de la corrupción en el sistema educativo no. La estructura institucional que los protege sigue intacta y afecta negativamente el funcionamiento del sistema educativo en su conjunto", advirtió.

En este sentido, opinó que si la sociedad mexicana no se toma en serio el problema educativo, el potencial para que la educación sea un instrumento contra la pobreza y la desigualdad, y sea el motor principal de crecimiento del país, será solo una aspiración colectiva.

La presión social se debe construir de manera acelerada para crear los incentivos políticos adecuados, de forma tal que los gobiernos federal y estatales, así como las nuevas autoridades independientes en materia educativa, asuman su responsabilidad en este sector.

"La sociedad tiene el derecho y la obligación de exigir respuestas sobre la labor de los funcionarios al frente del funcionamiento del sistema educativo, pero también tiene el deber de trabajar con ellos para alcanzarla calidad educativa", enfatizó.