"Las batallas en el desierto", gran obra literaria de Pacheco: Aguilar

La actriz Elizabeth Aguilar opinó que "Las batallas en el desierto" (1981) es la máxima obra literaria del escritor y poeta mexicano José Emilio Pacheco (1939-2014), pues ella protagonizó "Mariana, Mariana", versión cinematográfica de esta novela.

"Se me llena la boca al decir que fue mí película, fue una gran producción que le dio la vuelta al mundo al participar en infinidad de festivales. Gracias a ella, yo viaje a Pushkin, Rusia, y a la República de Uzbekistán, donde la gente se desbordaba de cariño por todo el elenco", recordó Aguilar en entrevista con Notimex.

"Mariana, Mariana", dirigida por Alberto Isaac en 1987, con la adaptación cinematográfica de Vicente Leñero, ganó ocho premios Ariel de la entonces Academia de Cine Mexicana.

"Yo estuve nominada como Mejor Actriz y aunque no gané, para mí fue un trabajo inolvidable y sumamente importante en mi carrera porque me colocó en el ojo público como verdadera actriz", resaltó.

En aquella época, Elizabeth Aguilar había causado furor al convertirse en la primera playmate mexicana cuando posó desnuda para la revista "Playboy" con lo que fue definida como símbolo sexual en la década de los 80.

"Mariana, Mariana", situada a finales de la década de los 40, narra la historia de "Carlitos" (Luis Mario Quiroz), un niño que crece en las calles y plazas de la colonia Roma, al tiempo que se enamora de la mamá de su mejor amigo.

Poco antes de la filmación, la actriz había vivido una experiencia similar a la de su personaje en la cinta, pues uno de sus vecinos, se mostró atraído por ella.

"Lo supe porque me lo contó su mamá, anécdota que le platiqué al director Pepe Estrada y nos pareció muy curioso que sucediera en la vida real, así que, basados en esto, fuimos construyendo el personaje. Desafortunadamente, muchas ideas que comentamos no se aplicaron porque Pepe falleció dos días antes de que empezáramos el rodaje", comentó.

La película estaba prevista para iniciar su filmación un lunes y el sábado pasado murió el cineasta.

"Todos los actores estábamos muy tristes, fue un golpe terrible para la producción y se detuvo el proyecto. Abogamos porque se lo dieran a su hijo Luis Estrada, quien para entonces, merecía la oportunidad de hacer su ópera prima, pero finalmente quedó en manos de Alberto Isaac.

"Hizo una buena cinta, pero Pepe la hubiera superado porque era su película. Independientemente de todo, la historia se lleva todos los honores, siempre fue la verdadera estrella", subrayó.

Su estreno en la cartelera mexicana ocurrió en 1987 y, recordó Aguilar, causó polémica sobre todo por la escena en que "Mariana", su personaje, besa en la comisura de los labios a "Carlitos", luego de que éste le declara su amor.

"La buenas conciencias sí protestaron al ver que el pequeño se escapaba de la escuela, argumentando al maestro que iba al baño, cuando en realidad fue en busca de 'Mariana'. Cuando se le declara, ella lo toma como algo dulce, tierno y pues sí, vino el beso.

"Yo lo tomé como un amor platónico y aunque la escena se vio como algo fuerte, tratamos de que no se malentendiera. Después de esto, los papás lo llevan al psicólogo y con el cura para que confesara su pecado. En realidad, no tenía nada de malo, fue algo lindo que se trató de una manera muy sutil y tierna", indicó.

Aguilar dijo que cuando le dieron el libro para que se empapara de la trama, previo a echar a andar el proyecto, lo leyó en una sola noche de lo interesante que le pareció.

"Al día siguiente le dije al director que aceptaba participar, incluso, lo hubiera hecho hasta con los ojos cerrados porque es una novela perfecta, los personajes están inteligentemente bien delineados y el lenguaje que utiliza es tan coloquial que lo devoras de inmediato".

De ahí que, resaltó Elizabeth Aguilar, "siempre pensé que José Emilio Pacheco era un ser tan singular, un genio de la literatura en México. Su partida es una gran pérdida para la cultura de este país, lo fundamental ahora, es que nos quedamos con su legado que permanecerá por siempre".

Aunque siempre mantuvo el interés de conocerlo, pues ambos vivían en la colonia Condesa, nunca existió la oportunidad de estrechar su mano con la del afamado escritor, cuyos restos fueron velados este lunes en El Colegio Nacional, del que fue miembro desde 1986.