Brinda Joan Manuel Serrat una fiesta de vida en Bellas Artes

El cantautor español Joan Manuel Serrat hizo un brindis por la vida, la libertad y la fiesta, durante el emblemático concierto que ofreció en el Palacio de Bellas Artes, en el inicio de su gira por México.

En noviembre de 1969, el poeta catalán se presentó por primera vez en la Sala Principal del recinto de mármol, en esta ciudad, con localidades agotadas. La noche del lunes repitió la hazaña ante un auditorio que lo ovacionó de pie en varias ocasiones.

Fue una noche inolvidable para quienes siguen su trayectoria desde hace casi medio siglo, e imborrable para aquellos que tuvieron su primer encuentro musical en vivo con el compositor, pues lo mismo que hubo adultos entre las butacas, también abundaron niños y adolescentes.

Durante dos horas, Serrat interpretó 23 temas, los nuevos y los clásicos, los memorables y los que van por el mismo camino.

"Abróchense los ligueros, los bragueteros y los cinturones de seguridad porque vamos a viajar en el tiempo y la nostalgia", advirtió el Serrat que hace 10 años derrotó a un cáncer de vejiga y que en 2010 se sometió a una nueva intervención quirúrgica para extraerle un tumor pulmonar.

"Buenas noches, bienvenidos todos a esta casa, mi casa, su casa. Muchas gracias por haber venido de una manera tan generosa y compartir esta noche con nosotros y con nuestra música. Es un gusto estar aquí, en esta tierra, estar entre ustedes", dijo el cantautor.

"Que disfrutemos todos esta fiesta que la vida nos proporciona", expresó a manera de bienvenida tras interpretar "Hoy puede ser un gran día" luego de ser recibido de pie por su público y una ola de aplausos.

"Tengo gratitud para ustedes y para todos aquellos que me permiten dedicarme a algo que a mí me divierte, a algo que me permite conocer el mundo, la gente; y encima, me aplauden y me pagan", destacó al reflexionar que por medio de sus melodías ha tenido la oportunidad de vivir muchos personajes.

"Personajes que jamás en la vida, seré, que jamás en la vida fui y a los que tengo que ir conociendo porque a veces ellos nos pueden comer. Uno puede llegar a meterse tanto en el papel que puede acabar en manos del personaje y yo conozco a varios, unos que se dedican al fútbol y otros a la política".

Con atuendo desenfadado, jeans de mezclilla, camisa blanca y saco negro, el cantante de 70 años entregó "De vez en cuando la vida" y "Muñeca rusa" para después explicar que aquel banco que lucía a su lado, se trataba realmente de "Benito", a quien conoció "siendo un taburete y hoy es un bebedor".

Tras media hora de su espectáculo, los asistentes se hermanaron con los sonidos de "Penélope" haciendo un coro monumental, mientras que Serrat recorría, como dueño y señor, cada rincón del gran escenario.

"Hoy por ti, mañana por mí", "Romance de curro el palmo" y "Pare" continuaron en el repertorio de lo que se estaba convirtiendo en un viaje de éxtasis musical y también de buen humor patentado en sus comentarios, como cuando hizo énfasis en su origen catalán.

Luego de "Me gusta todo de ti" y "Algo personal", compartió su clásico "Mediterráneo" y entonces, hizo una invitación muy especial para compartir un arsenal de canciones que provenían de muy lejos.

"Así que, abróchense los ligueros, los bragueteros y los cinturones de seguridad porque vamos a viajar en el tiempo y la nostalgia". Aún no terminaba de decirlo cuando sus seguidores lo interrumpieron con una lluvia de aplausos.

"Poema de amor" y "Titiritero" marcaron el inicio de la aventura, para luego transitar por un vaivén de emociones con una de sus máximas glorias: "Cantares", el poema de Antonio Machado que en una de sus estrofas enfatiza: "no hay camino, se hace camino al andar".

La primera vez que Joan Manuel estuvo en Bellas Artes, dijo, fue en su primer viaje a México, casualmente, en un Día de Muertos. De cuando recién se había inaugurado el Metro y Díaz Ordaz era presidente. "De cuando las lágrimas por Tlatelolco seguían entre nosotros y la Zona Rosa era rosa", recordó.

"Fui tomándole cariño al país. Empecé a enamorarme de las canciones de José Alfredo, de Cri Cri, del charro y de Lupita. Así, empezamos a llamarle guajolote al pavo, closet al armario y guarura al guardaespaldas", reconoció.

"Aquel Día de Muertos fue un día fundamental en mi vida, porque este país tiene un trato especial por la muerte. La gente la mira a los ojos, baila con ella, hace dulces y se la come. En éste país, el surrealismo es una forma de ser y yo me enamoré de ustedes" aseguró el intérprete español.

"Les debo confesar que desde aquel noviembre no imaginé que podía darles las gracias por haberse dejado amar como los amo y por tenerlos dentro de mí. Gracias porque la vida es eso que se alimenta de esta cosa maravillosa que se llama amor", expresó Serrat.

Con "Un mundo raro", "Tu nombre me sabe a hierba", "Esos locos bajitos" y "Para la libertad", el artista pretendía despedirse de su público, pero ante la insistencia de una más mencionó que aceptaría sugerencias.

"Pueblo Blanco" y "No hago otra cosa que pensar en ti" marcaron un espacio a las complacencias. Parecía el final, pero no, desde cada rincón se escuchaba a coro: "otra, otra, otra!".

Aunque ya se había retirado a su camerino, acompañado de sus cinco músicos, Serrat regresó una vez más y lo hizo mediante "Fiesta" y "Lucía", con las cuales concluyó sus versos.

De nuevo se despidió y, casualmente, fue de la misma manera con la que fue recibido, de pie y con una larga ovación en señal de agradecimiento por tan emblemático concierto.

En el Palacio de Bellas Artes, Joan Manuel Serrat se presentará también los días 28 y 30 de enero, así como 1 y 2 de febrero en distintos horarios.