Y después de Ratzinger, ¿quién? Los diez papables que aspiran a ser guía espiritual de la Iglesia

Reunión de cardenales
Una vista general de la primera congregación de cardenales, preparatoria del cónclave que elegirá al sucesor de Benedicto XVI. (OSSERVATORE ROMANO)
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  • Del 'Extra Omnes' al 'Habemus Papam': el ritual electivo.
  • 115 cardenales se encierran desde este martes en la capilla Sixtina del Vaticano para elegir al que será el sumo pontífice.

La Sede Vacante sobrevenida por la renuncia del papa Benedicto XVI está próxima a ser cubierta. 115 cardenales se encierran desde este martes (dos reuniones: de mañana, a las 15.15 h, y de tarde, 18.15 h) en la capilla Sixtina del Vaticano para elegir al que será el sumo pontífice número 266 de la historia de la Iglesia.

Un cónclave que se prevé reñido por la división de opiniones entre los purpurados y la ausencia de un claro favorito que cargue con la responsabilidad espiritual de hacer frente a los retos que el catolicismo tiene por delante.

Aunque la elección del nuevo papa la guía la voluntad del Espíritu Santo, como asegura la liturgia católica, las quinielas de papables son pasatiempos muy humanos. Estos son los diez cardenales que parten, según los vaticanistas, con más posibilidades de convertirse en el tercer pontífice del nuevo milenio.

Angelo Scola. El cardenal arzobispo de Milán, de 71 años, es conocido por su franqueza. Es italiano, hijo de camionero y podría ser una de las principales opciones de la Iglesia para volver a la línea de Sumos Pontífices italianos, después de un papa polaco (Juan Pablo II) y otro alemán (Benedicto XVI). Es todo lo contrario a un hombre de perfil bajo. No tiene miedo a exponer sus ideas y entre sus colaboradores se le conoce como un 'trabajoadicto' que deja su despacho a las nueve de la noche. "Vas a comer con él y está tomando notas para su próximo discurso", decía recientemente un miembro de su equipo. En un supuesto documento llegado al Vaticano el año pasado, donde se avisaba de un complot para asesinar al papa Benedicto XVI, se auguraba que el plan incluía para la sucesión a Angelo Scola. Cardenal desde el año 2003, ha intentado tender puentes con la Iglesia Ortodoxa y con el Islam; especialmente con los musulmanes, como responsable de una fundación para promover el entendimiento entre cristianos y los seguidores del profeta Mahoma.

Timothy Dolan. Si la Iglesia está buscando a un papa carismático, su elección más clara es Timothy Dolan. Este estadounidense de 62 años, cardenal desde el año pasado, ha aportado un aire fresco al Vaticano desde su sentido del humor y su estilo extrovertido. Fue nombrado por la revista Time como "uno de los 100 personajes más influyentes en 2012". Nacido en el estado de Missouri e hijo de un ingeniero aeronáutico, Dolan es un firme defensor del celibato y del derecho a la vida "desde el útero de la madre hasta el último instante de la existencia antes de la eternidad". En su contra para ser elegido papa pesa que proceda de una superpotencia como Estados Unidos, donde el peso de la religión católica es relativo frente a la opción protestante. Su forma de ser, abierta y efusiva, también puede intimidar a la tradición vaticana, menos dada a alardes de exhuberancia.

RavasiGianfranco Ravasi. Italiano y con 70 años, es un cardenal (reciente, nombrado en 2010) con aureola de intelectual: lo más parecido a un ministro de Cultura del Vaticano. Ha sido prefecto de la biblioteca Ambrosiana –uno de los centros culturales prestigiosos de Italia—, colabora con artículos en la prensa diaria y es el presidente del Consejo Pontificio para la Cultura. Apasionado de la literatura, está especialmente preocupado por las relaciones entre fe y ciencia, uno de asuntos capitales para la modernización de la Iglesia. Posee cuenta de Twitter –en tres idiomas: inglés, italiano y español—, donde publica desde pasajes del Eclesiastés, citas de Borges y Kafka y aforismos sueltos de sus más de 100 libros publicados. Es considerado el segundo papable italiano, por detrás de Scola. Concienciado de la brecha que se ha ido creando entre la esfera laica y la religiosa, está considerado como un ferviente defensor del diálogo y de la adaptación de la Iglesia a las "nuevas gramáticas" del mundo.

Joao Braz de Aviz. Es brasileño, tiene 65 años y es el prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada. Históricamente se ha mostrado cercano a la Teología para la Liberación, una doctrina en defensa de los pobres y la justicia social que el propio Ratzinger condenó y tachó como "marxista" en múltiples ocasiones como responsable de la Congregación para la Doctrina de la Fe y desde el papado. Sin embargo, fue Benedicto XVI quien le nombró cardenal en 2012. Es un hombre de perfil bajo, discreto, distanciado del ala más tradicionalista de la Iglesia Católica, pero también de las posturas más extremistas de la Teología para la Liberación.  "Estuvo a punto de alejarme del catolicismo", ha llegado a confesar Braz de Aviz. Ese centrismo le ha grangeado algunas críticas de los sectores más conservadores de la Iglesia, que le han llevado a tildar de "enemigo". Braz de Aviz, que ha manifestado tener 130 balas de plomo incrustradas tras un tiroteo hace 30 años, ha pedido recientemente a Europa y Estados Unidos que se bajen del pedestal y "cambien su mirada" hacia Latinoamérica.

Peter Turkson.Leonardo Sandri. Es argentino, de padres italianos y tiene 69 años. Fue la voz de Juan Pablo II cuando su papado agonizaba y también quien, finalmente, anunció su muerte al mundo. Se trata de un cardenal muy viajado —formó parte del servicio diplomático de la Santa Sede, prestando servicio en lugares como EE UU, Madagascar o Islas Mauricio— y buen conocedor de las diferentes realidades y tempos del catolicismo en cada continente. Sandri está presente en varios consejos y congregaciones religiosas vaticanas que actúan como resortes del poder terrenal, por lo que está en casi todas las quinielas de papables. Es conocida su postura a favor de otorgar un "papel más importante" a las mujeres dentro de la Iglesia, así como de acabar con el eurocentrismo, tanto a la hora de elegir nuevo pontífice como de guiar los pasos futuros del catolicismo.

Marc Ouellet. El canadiense, de 68 años, es uno de los nombres más citados como sustituto de Benedicto XVI. En la actualidad ocupa el cargo de prefecto de la Congregación para los Obispos —en la práctica, el jefe del personal del Vaticano— y es presidente de la Pontificia Comisión para América Latina. "La gente que ha trabajado con él lo describe como amable, humilde y de ideas flexibles, capaz de escuchar a los demás", comentaba un informe de 2005 publicado por el National Catholic Reporter, donde su nombre ya sonaba como papable antes de que fuese elegido el cardenal Ratzinger. Sin embargo, ha sido siempre inflexible con el relativismo interpretativo de la Biblia. En un discurso reciente pronunciado en Madrid, Ouellet criticó la secularización creciente en Europa y su influencia en la propia Iglesia. "La crisis ha penetrado entre nosotros, y algunos han interpretado la Biblia con un cierto racionalismo, eliminando los prodigios y los milagros, multiplicando las teorías y sembrando la confusión entre los creyentes", expuso el cardenal canadiense. Su defensa de la lectura tradicional del cristianismo está a su favor. Pero su procedencia de Quebec, un área de raíces laicas, está en su contra.

<span style=Sean O'Malle. Estadounidense, obispo de Boston y una de las sorpresas ocultas del cónclave. Con 68 años, O’Malley –capuchino de vida monacal, maneras sencillas y humor agudo— se ha convertido en un referente del catolicismo en EE UU. Por un lado, siendo uno de los rostros de la mano dura contra los casos de pederastia dentro del seno de la Iglesia; por otro, convirtiéndose en un firme animador de las plataformas provida (esto es, contrarias al derecho al aborto). Fue el primer cardenal en abrirse un blog personal, donde dialoga abierta e indistintamente con creyentes y no creyentes. No rehúye debates incómodos y está al cabo de la calle de los principales retos que tiene por delante el catolicismo. Durante años ha estado ensombrecido, en la escala del prestigio vaticano, por Timothy Dolan (ver arriba), pero en los últimos tiempos sus dotes como comunicador le han hecho ganar puestos en la pugna por portar el Anillo del Pescador.

Peter Turkson.Peter Turkson. Con un sencillo lema -"Mi vivir es cristo"-, este ghanés de 64 años es un experto hacedor de vocaciones entre los jóvenes africanos. Es, según los vaticanistas, uno de los obispos nativos de África con más posibilidades de convertirse en el nuevo papa. A favor tiene el haber sido uno de los artífices de la paz en su país y su progresismo, con matices posibilistas, en temas como la contracepción o el aborto. En su contra juega su poca experiencia pastoral y una ya larga polémica por haber predicho en un vídeo (en función de extrapolaciones demográficas) que el Islam dominará Europa en un futuro no muy lejano. Un vaticinio del que este hijo de minero, políglota y presidente del Pontificio Consejo para la Justicia y la Paz lleva años arrepintiéndose. Ortodoxo con respecto a la doctrina, está en cambio concienciado de las explicaciones y las disculpas (no solo morales) que la Iglesia le debe al mundo (por Vatileaks y el escándalo de los abusos sexuales). Su lenguaje está trufado de palabras frescas, en comparación con la inflexible tradición de otros papables, como 'reto', 'innovación', 'dinamismo' y 'creatividad'.

OdilioOdilo Scherer. El segundo de los brasileños (tras Braz de Aviz); de ascendencia alemana y uno de los preferidos de los italianos que componen la Curia.Odilo Scherer, arzobispo de Sao Paulo, de 63 años, es un cardenal con cualidades de líder personal (como muestra su popular cuenta de Twitter) y un experto conocedor de los engranajes de la maquinaria burocrática y admistrativa vaticana. Moderado en el dogma y preocupado por el futuro de la evangelización, Scherer es un firme defensor del mensaje teológico en detrimento de las demostraciones, masivas y carismáticas, que tienden a transformar –en su opinión- las homilías en espectáculos. A su favor está el ser una de las cabezas visibles del país con mayor número de católicos del mundo; también, el ser un crítico sagaz de la Teología de la Liberación (de gran impronta en Brasil), a la que reprende por su barniz marxista, pero alaba por su preocupación por los pobres. Su preocupación por el auge de los cultos evangélicos en América Latina, un importante reto al que la Iglesia debe hacer frente en la próxima década, le convierte en uno de los papables con mayor valor estratégico del cónclave.

Luis Antonio Tagle. Es el más joven de todos los considerados papables. Filipino, de 55 años, fue nombrado cardenal el año pasado, convirtiéndose en el segundo más joven de la Iglesia tras el cardenal Baselios Cleemis Thottunkal, arzobispo de Trivandrum. La elección de Tagle supondría un impulso enorme en la tarea evangelizadora en Asia. Muy pegado a las nuevos tiempos, tiene su propia página de Facebook; un programa televisivo llamado 'The Word Exposed (La palabra expuesta) que cuelga en YouTube; y prefiere ir a trabajar en autobús, no en coche. En contra de su candidatura a papa se encuentra el recelo del Cónclave para elegir a Sumos Pontífices jóvenes. De hecho, se cuenta que Ratzinger le presentó a su predecesor, el papa Juan Pablo II, diciendo que "acababa de recibir su primera comunión". Pero la renuncia de Benedicto XVI tras apenas ocho años, sin embargo, también puede resultarle favorable porque podría hacer inclinarse a la jerarquía católica a buscar a un candidato que asegure un papado estable.

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